Saltar al contenido
HISTORIAE

Introducción a la antigua Roma

La antigua Roma, una herencia cultural global

La historia de la antigua Roma es la historia de la civilización más importante e influyente que existió en la Antigüedad occidental. Es la aventura de un pueblo que vivió una de las mayores transformaciones de la Historia de la Humanidad, desde una insignificante aldea al lado del río Tíber (Italia central) hasta un Imperio que dominó territorios de tres continentes diferentes.

Su evolución política, social, económica, cultural y religiosa es tan compleja como apasionante, y ha servido para escribir no ya ríos, sino auténticos mares de tinta desde hace milenios. En una era en la que Europa, África y Oriente Próximo parecen pertenecer a mundos totalmente distintos cabe recordar que, muchos siglos antes de la globalización de las últimas décadas, existió una cultura que dejó una huella muy profunda en países tan diferentes como Reino Unido, Eslovenia, Túnez, Francia, Albania, Egipto, España, Turquía, Grecia, Marruecos, Siria… En un país como el nuestro, todo lo que podáis imaginar –desde nuestro lenguaje hasta nuestra arquitectura e ingeniería, pasando por las vías de comunicación, el urbanismo, la religión, la gastronomía o las leyes, entre otras muchas cosas– está impregnado de la herencia cultura que los romanos nos dejaron.

El Imperio Romano en su momento de mayor extensión, a comienzos del siglo II
El Imperio Romano en su momento de mayor extensión, a comienzos del siglo II

Tal y como expresamos en la declaración del Día de la Romanidad, el mundo romano no surgió de la nada, sino que fue la culminación de un proceso de difusión cultural que tuvo como corazón el Mediterráneo. A pesar de la extinción del Imperio Romano de Occidente en el 476, la Romanidad subsistió en la mayor parte de esos territorios, amalgamándose o incluso asimilando a los pueblos que los habían conquistado. Fue un proceso largo que, con el tiempo, llevó al nacimiento de las diferentes naciones que ahora ocupan buena parte de esos tres continentes.

La cuna de la antigua Roma

Para comprender de forma óptima todo este proceso vamos a ir poco a poco introduciéndonos en el mundo de la antigua Roma, comenzando por su emplazamiento inicial. La península itálica es un espacio geográfico estrecho, alargado y heterogéneo que está surcado por múltiples y caudalosos ríos (Po, Arno, Tíber, Adigio, Oglio, Adda, etc.) y está dividido por la espina dorsal de la cordillera de los Apeninos. Esta particular distribución del paisaje hace que haya una gran diferencia entre las distintas regiones de la península, alternando entre muchas zonas con recursos naturales óptimos para la ganadería y algunas pocas favorables para la agricultura. No obstante, la abundancia de bosques y yacimientos minerales habrían compensado las necesidades de sus primeros pobladores.

Ilustración sobre los primeros habitantes de Roma hecha por el historiador Peter Connolly (Fuente: Arrecaballo)
Ilustración sobre los primeros habitantes de Roma hecha por el historiador Peter Connolly (Fuente: Arrecaballo)

En sus orígenes, los romanos compartían la península italiana con una serie de pueblos que tenían sus propios rasgos culturales, sociales y lingüísticos. En el norte se desarrollaron los ligures, asentados en la costa del mar Tirreno entre los ríos Arno y Ródano, y los vénetos, ubicados en el ámbito nororiental, más concretamente en la región de Venecia, a la que dieron nombre. En el centro de Italia, entre los ríos Arno y Tíber, se localizaría el pueblo etrusco, que ejercería una gran influencia sobre la Roma primitiva.

El resto de la península fue ocupado por pueblos que tuvieron en común el empleo de lenguas indoeuropeas clasificadas en dos grupos: el grupo latino-falisco (formado por los latinos y los faliscos) y el grupo osco-umbro. Este segundo comprendía poblaciones de montaña dedicadas al pastoreo trashumante como los samnitas, los marsos, los ecuos, los volscos, los sabinos, los hérnicos y los umbros, Finalmente, en la costa del mar Adriático, se establecieron los picenos, frentanos, apulios, yápigos y mesapios. Por otro lado, poblaciones celtas protagonizaron desde los Alpes occidentales las últimas migraciones a lo largo del valle del Po y la costa norte del Adriático. Así se originaron los pueblos ínsubros, cenomanos, boyos y senones.

Mapa de la antigua Roma arcaica y sus vecinos (Fuente: Beard, 2015)
Mapa de la Roma arcaica y sus vecinos (Fuente: Beard, 2015)

Bibliografía

BARCELÓ, P. (2001): Breve historia de Grecia y Roma. Alianza Editorial: Barcelona.

BEARD, M. (2015): SPQR. Una historia de la antigua Roma. Crítica: Barcelona.

CAMPBELL, B. (2013): Historia de Roma. Desde los orígenes hasta la caída del Imperio. Crítica: Barcelona.

NOVILLO, M.A. (2012): Breve historia de Roma. Nowtilus: Madrid.

Para saber más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto:
Inline
Inline