Queridos amigos de Historiae, reciban un cordial saludo de su amigo Manuel Téllez Girón Fernández, desde Xalapa, Veracruz.

He tenido la oportunidad de leer la publicación de Historiae sobre la obra Dioses y Robots, de Adrienne Mayor, y debo señalar que ha despertado un interés genuino y profundo en mi persona. La propuesta de la autora resulta particularmente sugerente: explorar cómo, desde la Antigüedad, la humanidad ya concebía la idea de “seres creados, no nacidos”, es decir, formas primitivas de lo que hoy identificamos como inteligencia artificial.

Lo que más llama mi atención es esa intersección entre mitología y tecnología. La obra no solo revisa relatos clásicos —como los de Prometeo, Hefesto o Talos—, sino que los reinterpreta a la luz de problemáticas contemporáneas: la creación de vida artificial, los límites éticos del conocimiento y la inquietante pregunta sobre si el ser humano debe, o no, “jugar a ser dios”. En ese sentido, parece que el libro no se limita a describir mitos, sino que los convierte en un espejo de nuestras preocupaciones actuales.

Surgen entonces reflexiones que considero centrales y que, desde ahora, me generan gran expectativa: ¿qué buscan los dioses al crear vida artificial?, ¿es un acto de poder, de necesidad o de trascendencia? Y en paralelo, ¿qué representan los “robots” en estos relatos?, ¿obediencia absoluta, aspiración a lo humano, o incluso una forma primitiva de conciencia? La obra invita a cuestionarnos qué significa realmente ser humano y cuáles son los límites —si es que existen— entre lo natural y lo artificial.

Me parece especialmente valioso que este tipo de estudios evidencien que la imaginación ha sido siempre el motor de la ciencia, y que muchas de las preguntas que hoy consideramos propias de la modernidad ya estaban planteadas, de forma simbólica, en los relatos antiguos. Esto no solo dignifica la mitología, sino que la posiciona como un antecedente intelectual de la tecnología contemporánea.

Finalmente, deseo felicitar a la página Historiae por la difusión de contenidos de esta calidad, que sin duda enriquecen el pensamiento crítico y el interés por la historia. Asimismo, por su conducto, hago llegar una felicitación a la autora por una obra que, incluso antes de ser leída en su totalidad, se percibe como intelectualmente estimulante y profundamente sugerente.

Reciban un cordial saludo desde Xalapa, Veracruz.

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