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HISTORIAE

Los juicios de Dios en la Edad Media

Artículo escrito por Luis Galan Campos, doctorando en historia medieval

Introducción

La edad media se suele caracterizar como un periodo especialmente violento. Sin embargo, mirando a nuestro alrededor veremos cómo hay muchos conflictos y protestas violentas por todo el mundo y cómo a veces las autoridades van a dar respuestas violentas a algunas situaciones problemáticas. Muchas de estas actuaciones están codificadas, es decir, siguen algunas reglas como las que tenían los enfrentamientos entre nobles medievales. Por ello, en este artículo vamos a explorar dos modalidades de lucha: los judicia Dei (o juicios de Dios) y los combates caballerescos.

Ordalía o juicios de Dios del hierro candente en un manuscrito alemán de finales del siglo XII
Ordalía del hierro candente en un manuscrito alemán de finales del siglo XII (Fuente: Wikimedia Commons)

Las ordalías: los juicios de Dios

Para empezar, hay que remarcar que, en la mayoría de países de la Europa medieval, los aristócratas tenían un derecho reconocido a resolver sus diferencias mediante la violencia igual que podían hacerlo acudiendo a un tribunal o sometiéndose a un arbitrio. A esa violencia permitida entre nobles se le llama fehde, faida, vendetta o, más comúnmente, “guerra privada”.

En algunas ocasiones, para terminar una larga y costosa guerra privada se podía recurrir a celebrar un juicio de Dios, un combate a muerte, donde un árbitro superior dictaría sentencia. Estos juicios de Dios eran ordalías, es decir, pruebas a las que se sometían dos personas para que el Todopoderoso señalara quién tenía la razón y quién se equivocaba.

La ordalía no necesariamente tenía que consistir en una lucha a muerte, sino que a menudo se trataba de una prueba física muy dolorosa como meter la mano en agua hirviendo o besar un hierro al rojo. Tras ello, Dios manifestaría quién era el ganador, por ejemplo, si sus heridas sanaban más rápido.

Torneo de Saint Inglevert (Normandía) en 1390 donde tres caballeros luchan por 30 días con todos los que se atrevieran. Es una ilustración sobre los juicios de Dios que aparece en las Crónicas de Jean Froissart
Torneo de Saint Inglevert (Normandía) en 1390 donde tres caballeros luchan por 30 días con todos los que se atrevieran. Es una ilustración que aparece en las Crónicas de Jean Froissart (Fuente: British Library)

Sin embargo, los nobles, en su condición de guerreros, optaban por los juicios por combate. Encontramos ejemplos de juicios de Dios entre nobles desde el siglo VI, pero ya desde época carolingia (siglos IX-X) los reyes intentaron limitar su aplicación y que en su lugar los aristócratas enfrentados resolvieran sus diferencias bajo la autoridad de los tribunales reales.

Los juicios de Dios por combate (y otro tipo de ordalías), no obstante, siguieron realizándose, muchas veces de forma clandestina o sin dar aviso a la autoridad real. A pesar de ello, ya en el siglo XIII eran raros. En su lugar se habían normalizado los procesos en tribunales ordinarios y los combates caballerescos bajo la tutela real.

Los torneos y combates caballerescos

Los combates caballerescos nacieron de los torneos, combates simulados donde nobles y caballeros (e incluso los rangos inferiores del ejército y los soldados de a pie) se enfrentaban como en la guerra real para prepararse para la lucha y obtener botín y gloria militar. Los torneos surgieron en la Francia de principios del siglo XII, pero luego se extendieron por toda Europa, sobre todo en los países con influencia francesa como Inglaterra, los principados alemanes del Rin, los reinos latinos de Oriente o el reino de Chipre.

Ilustración de un torneo en el Codex Manesse, del primer cuarto del siglo XIV
Ilustración de un torneo en el Codex Manesse, del primer cuarto del siglo XIV (Fuente: Wikimedia Commons)

No obstante, desde finales del siglo XIII los torneos se fueron convirtiendo en un entretenimiento de la alta sociedad gracias a la influencia de las novelas del ciclo artúrico y de las cortes reales. En primer lugar, el combate grupal dio paso a combates individuales incruentos (a veces llamados justas o pasos de armas). En segundo lugar, su participación se limitó a los hombres de la nobleza. En tercer lugar, se los dotó de reglas muy estrictas y de un ceremonial pomposo.

En definitiva, se convirtieron en un juego entre nobles en las cortes reales que combinaban aspectos militares (armas, exaltación del código de honor caballeresco) y festivos, pues tenían reglas sobre cómo debían desarrollarse, no había heridos ni resultados mortales y se celebraban en medio de festejos con otros juegos y banquetes de la corte.

En resumen, tanto los juicios de Dios, casi desaparecidos a finales de la edad media, como los combates de caballeresco eran dos modalidades de lucha donde se seguían las reglas de la lucha real. La diferencia era que los primeros eran a muerte y tenían consecuencias judiciales fatales mientras que los segundos eran juegos deportivos.

Ilustración de uno de los juicios de Dios que aparece en las Crónicas de Jean Froissart
Ilustración de un combate entre el duque de Buckingham y el duque de Bretaña en Vannes (1399) que aparece en las Crónicas de Jean Froissart (Fuente: British Library)

Los reyes van a usar estos juegos en algunas ocasiones para resolver conflictos y acabar con la guerra privada de los nobles en un ambiente festivo que propiciara la reconciliación. Así vemos que en 1378 Pedro IV de Aragón (1336-1387) invitó a los nobles de Valencia enfrentados a participar en un torneo en Barcelona que siguió con varios festejos. Esto no dio el resultado esperado y la lucha ente bandos nobiliarios continuó en el reino de Valencia.

No obstante, como los hijos de Pedro, Juan (1387-1396) y Martin (1396-1410), que fueron reyes sucesivamente, no quisieron continuar celebrando estos torneos, los nobles valencianos empezaron a acudir a la corte de Enrique IV de Inglaterra (1399-1413), quien estaba más que encantado de celebrarlos en el Hyde Park de Londres.

Reglas de los combates y los juicios de Dios

Tanto los combates caballerescos como los juicios de Dios a muerte formaban parte de esta violencia que era permitida dentro de la faidia o guerra privada aristocrática, pero eso no significaba que no siguiera unas reglas precisas. Para empezar, se debía desafiar al rival por escrito y en público.

Lo que en principio es una mera formalidad legal, con el tiempo y esta aristocratización de los combates se convirtió en textos elaborados conocidos como carteles de batalla. En estos se detallaban los motivos, se daba un plazo para aceptar el desafió y si el reto se basaba en un combate se emplazaba un lugar, se elegía un árbitro (normalmente el rey y la reina) y se establecían reglas como las armas, cómo finalizaría el combate, etc.

Duelo sin armadura según el Tratado de Talhoffer, a mediados del siglo XV
Ilustración de un duelo sin armadura que aparece en el Tratado de Talhoffer, a mediados del siglo XV (Fuente: Bellumartis Historia Militar)

Tanto los reyes y príncipes como los propios nobles enfrentados podían pedir un combate según las reglas de la caballería ante la corte real y que resolviera el conflicto de la forma más incruenta posible para evitar una guerra privada larga, pero en ocasiones estos desafíos incluían un combate llamado, en diferentes partes de Europa, a ultranza, a muerte o “judicium Dei” donde uno de los dos habría de matar al otro.

Los reyes y las diferentes autoridades (municipios, obispos…) intentaban atajar este tipo de combates sangrientos mediante prohibiciones o intentando convencer a los contendientes para que optaran por un combate caballeresco más lúdico y amistoso, pero esto no significa que a veces no se produjeran desafíos “a muerte” y que no se celebraran.

¿El último duelo?

Uno de los juicios de Dios más famosos de la edad media fue el que enfrentó en diciembre de 1386 al caballero y cruzado normando Jean IV de Carrouges contra el escudero Jacques Le Gris, llevado recientemente a la pantalla en la película El último duelo (2021) dirigida por Ridley Scott.

En realidad no fue el último, pues sabemos que en Francia se celebraron hasta el siglo XVI, aunque en su época eran una rareza, lo que contribuyó a despertar el interés general. Le Gris había sido acusado de violar a la esposa de Carrouges, y este, un pobre caballero, sin la cultura o los medios económicos de su oponente, decidió desafiarlo a muerte delante del rey.

Escena de El último duelo (2021) con Adam Driver (J. Le Gris) y Matt Damon (J. de Carrouges)
Escena de El último duelo (2021) con Adam Driver (J. Le Gris) y Matt Damon (J. de Carrouges) (Fuente: The Times)

El combate se celebró en París en presencia de los reyes y de un gran gentío e incorporó muchos de los elementos de los torneos. Así, los dos combatientes lucharon con casi todas las armas del caballero medieval: la lanza, la espada larga, el hacha pesada llamada Trinidad y una daga larga, llamada en latín misericordia, usada para rematar.

Después de romper las lanzas y de combatir a pie con la espada y el hacha, Jean de Carrouges mató a su oponente tras un combate sangriento con la misericordia. Esta victoria le valió a Carrouges fama y recompensas por parte de los reyes, aunque invirtió buena parte en la cruzada húngara donde murió a manos de los turcos en 1399.

Sin embargo, no se entiende este combate sin la intervención del rey Carlos VI de Francia (1380-1422), que deseaba construirse una reputación de rey guerrero como la de su padre y propiciaba grandes eventos caballerescos. La realidad es que, en lo sucesivo, el combate por excelencia siguió siendo el combate caballeresco que permitía reconciliar a nobles enfrentados (que eran más útiles vivos sirviendo a su rey) en un ambiente festivo. Y así el rojo de la sangre se alejó de la corte francesa teñida de azul.

Cartel en español de la película El último duelo
Cartel en español de la película El último duelo (Fuente: IMDb)

Bibliografía

Jager, E. (2021). El último duelo: Una historia real de crimen, escándalo y juicio por combate en la Francia medieval. Ático de los libros.

Kaeuper, R. (2001). Chivalry and Violence in Medieval Europe. Oxford University Press.

Keen, M. (1986). Chivalry. Yale University Press.

Morsel, J. (2008). La aristocracia medieval: La dominación social en Occidente (siglos V-XV). PUV.


       Luis Galan Campos es graduado en Historia por la Universidad de Valencia y ha cursado el Máster de Formación en el Mundo Occidental en la misma universidad. Actualmente está haciendo el doctorado. Su periodo histórico de investigación es la Edad Media (s. V – XV), contando entre sus áreas de trabajo la aristocracia occidental, la ideología de las élites, la Historia de las religiones y la construcción y establecimiento de los Estados.

Resumen
Los juicios de Dios en la Edad Media: nobles, violencia y guerras privadas
Nombre del artículo
Los juicios de Dios en la Edad Media: nobles, violencia y guerras privadas
Descripción
¿Qué fueron los juicios de Dios, las ordalías, las guerras privadas y los combates caballerescos a lo largo de la Edad Media?
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