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HISTORIAE

Cneo Calpurnio Pisón

Germánico ante los restos de las legiones de Varo, obra de Lionel Nöel Royer hecha en el siglo XIX

Introducción

Cneo Calpurnio Pisón fue uno de los principales responsables de la impopularidad del emperador Tiberio. Su ideología conservadora, sus desencuentros con el hijo adoptado y heredero del princeps, Germánico, y su supuesta implicación en el supuesto asesinato de este hicieron que fuera un personaje muy odiado por la ciudadanía romana. Por ello, en este artículo vamos a ver un breve resumen de la biografía de Cneo Calpurnio Pisón en su etapa final para comprender la verdad detrás de tanta leyenda pasional.

Busto de Germánico Julio César
Busto de Germánico Julio César

Cneo Calpurnio Pisón y Germánico en el este

Tras celebrar un triunfo por sus victorias en Germania en mayo del 17 d.C. y ser elegido para el consulado del 18 d.C., Germánico Julio César recibió un nuevo e importante encargo: solucionar los numerosos problemas que estaban surgiendo en el extremo oriental del imperio.

Partos y armenios tenían conflictos sucesorios, Roma estaba creando una nueva provincia en Capadocia (el centro de la actual Turquía), había problemas y malestar en Comagene, Cilicia, Siria, Judea… Ante este panorama, era evidente que un miembro de la familia del princeps, Germánico en este caso, debía visitar Asia para restablecer el orden.

En otoño del 17 d.C. Germánico partió para Oriente en compañía de su familia. Lo hacía con unos poderes mayores que los de cualquier gobernador provincial oriental, por lo que únicamente Tiberio estaba por encima de él.

Sin embargo, a pesar de esta fachada, Tiberio no confiaba plenamente en su sobrino, por lo que colocó a su viejo amigo Cneo Calpurnio Pisón en el puesto de gobernador de Siria para que le sirviera de contrapeso y pudiera frenar su libertad de acción. En todo caso, la elección, como se vería más tarde, no pudo ser más desafortunada.

Germánico ante los restos de las legiones de Varo, obra de Lionel Nöel Royer hecha en el siglo XIX
Germánico ante los restos de las legiones de Varo, obra de Lionel Nöel Royer hecha en el siglo XIX

La llegada de Cneo Calpurnio Pisón a Siria

El viaje de ambos personajes desde Roma hasta Siria fue muy diferente. Germánico paró en múltiples sitios antes de llegar a su destino: Iliria, Nicópolis, Atenas, Eubea, Lesbos, Bizancio, Troya… En cada lugar hacía un acto simbólico o era aclamado y agasajado por sus habitantes, agradecidos por su carácter afable.

En contraposición, Cneo Calpurnio Pisón, de carácter brusco e inflexible, disgustó a los atenienses con su comportamiento violento y sus discursos chovinistas. Desde el Ática navegó por las islas Cícladas para alcanzar la isla de Rodas, pero antes de llegar sufrió una fuerte tormenta y estuvo a punto de morir ahogado en un naufragio. Sin duda, se puede intuir que no mejoró su humor cuando supo que el barco que le había salvado la vida estaba al servicio de Germánico.

Más allá de sus diferencias, una cosa que tenían ambos en común es que se llevaron con ellos a sus esposas. Al igual que Agripina la Mayor, Munacia Plancina asistía a las maniobras y desfiles militares de su marido y se interesaba por el bienestar de las tropas. Además, era muy amiga de Livia Drusila, viuda de Augusto y madre de Tiberio.

Moneda en la que se representa a Germánico Julio César, enemigo de Cneo Calpurnio Pisón
Moneda en la que se representa a Germánico Julio César

Cneo Calpurnio Pisón vs. Germánico

La relación entre Germánico y Cneo Calpurnio Pisón fue complicada desde el principio y fue empeorando con el tiempo. Pisón era un rudo político de la vieja escuela que despreciaba la monarquía disimulada que existía en Roma y detestaba cualquier cultura que no fuera la romana. Por tanto, le desagradaba profundamente todo lo que Germánico representaba y estaba dispuesto a gobernar su provincia a la antigua usanza.

Por este motivo, en cuanto llegó a la región empezó a trabajar para ganarse la lealtad de las cuatro legiones estacionadas en Siria. Según cuenta el historiador Tácito, distribuyó sobornos, hizo promesas, sustituyó a los oficiales más duros por unos más afines a su persona y dejó que los soldados disfrutaran de los placeres de las ciudades.

En este contexto, no sorprende que pronto el ejército se inventara para Pisón el sobrenombre de «Padre de las legiones«. En cualquier caso, la intención estaba clara: no permitir que Germánico se hiciera tan popular entre los legionarios como lo había sido en Germania.

En el otro lado de la balanza, Germánico estaba resentido con Tiberio por no confiar en él. El general pensaba que, después de todo lo que había pasado en los últimos años, era ofensivo que le pusieran una especie de niñera, por debajo de él en la escala de mando, para que le vigilara. Asimismo, creía que había dado suficientes muestras de lealtad, pero parece que el princeps aun lo veía como un potencial rival.

Busto de Germánico conservado en el Museo Británico
Busto de Germánico conservado en el Museo Británico

La enemistad entre ambos se consolidó cuando Germánico, desde Armenia, solicitó tropas de refuerzo a Cneo Calpurnio Pisón y este ignoró la orden por completo. A partir de ese momento, rara vez coincidían en un mismo espacio y, si lo hacían, era para discrepar totalmente con lo que dijera el otro.

Germánico en Egipto

La tensión creció en el 19 d.C. cuando Germánico decidió hacer un viaje no autorizado a Egipto. Cabe destacar que Egipto era una provincia que había sido casi una propiedad privada del emperador desde su conquista. Curiosamente, fue tal la aclamación popular que recibió el matrimonio en Alejandría que hubo que frenarla vía edicto.

En el momento en el que se enteró de esa doble ofensa, Tiberio envió una airada carta a Germánico mientras estaba haciendo un crucero por el río Nilo. En ella se quejó amargamente de la actitud de su hijo adoptivo, mostrando su enfado por la entrada en el país sin autorización y por la aclamación como si él fuera el princeps.

Agripina y Germánico, enemigos de Cneo Calpurnio Pisón, en una obra de Rubens creada en el siglo XVII
Agripina y Germánico, obra de Rubens creada en el siglo XVII

A su regreso a Siria, Germánico descubrió que el gobernador había aprovechado su ausencia para anular todas las órdenes dadas al ejército y las ciudades sirias. Indignado con tal acto de insubordinación, Germánico renunció formalmente a la amistad de Cneo Calpurnio Pisón y ordenó que fuera expulsado de Siria, aunque no tenía el poder para tomar esa decisión.

Cneo Calpurnio Pisón, ¿el asesino de Germánico?

Antes de zarpar, Cneo Calpurnio Pisón recibió la noticia de que Germánico había caído gravemente enfermo. Mientras agonizaba, el general se convenció de que el responsable de su estado era Pisón porque sus sirvientes hallaron pruebas de brujería contra él ocultas detrás de las paredes y bajo el suelo de la casa en la que yacía.

En su lecho de muerte, rodeado de su esposa y sus amigos íntimos, Germánico pidió que le vengaran y se aseguraran de que Pisón pagara por lo que había hecho. Así, con esta última voluntad furiosa de justicia en los labios, murió el 10 de octubre del 19 d.C.

Para añadir más leña al fuego, Pisón tuvo una reacción muy desacertada a la noticia del fallecimiento: abrió las puertas de los templos, ofreció sacrificios de agradecimiento a los dioses para celebrarlo y entregó grandes donativos a sus hombres. Además, inició una guerra civil contra Cneo Sencio Saturnino, el amigo de Germánico que le había sustituido como gobernador de Siria. El conflicto no duró mucho, ya que Pisón fue rápidamente derrotado, aunque se le concedió un salvoconducto a Roma para que fuera el emperador quien dictaminara su futuro.

La muerte de Germánico, obra de Nicolas Poussin hecha a mediados del siglo XVII
La muerte de Germánico, obra de Nicolas Poussin hecha a mediados del siglo XVII

Por su parte, Agripina la Mayor se embarcó hacia Roma con las cenizas de su marido poco después de su funeral. Al atracar finalmente en Italia y empezar el viaje ceremonial hasta Roma, enseguida se percató de que el pueblo la apoyaba masivamente en su deseo de venganza contra Cneo Calpurnio Pisón.

En un gesto carente de tacto, Tiberio no hizo acto de presencia en ningún momento, ni siquiera cuando las cenizas fueron depositadas en el mausoleo de Augusto. Esto solo provocó que la indignación popular y los rumores de conspiración de asesinato crecieran; al fin y al cabo, había sido Tiberio quien había colocado a Pisón en el puesto de gobernador de Siria.

El juicio contra Cneo Calpurnio Pisón

Una vez que Pisón llegó a Roma, los agentes de la venganza no perdieron tiempo. Junto a los amigos de Germánico, el senador Lucio Fulcinio Trión encabezó la acusación y presentó numerosos cargos en el juicio contra Cneo Calpurnio Pisón.

Agripina desembarcando en Brundisium con las cenizas de Germánico dispuesta a vengarse de Cneo Calpurnio Pisón, obra de Benjamin West hecha en el siglo XVIII
Agripina desembarcando en Brundisium con las cenizas de Germánico, obra de Benjamin West hecha en el siglo XVIII (Fuente: Historia National Geographic)

Durante el viaje, el hombre ya se había empezado a dar cuenta de que no había ninguna esperanza de un juicio justo. El pueblo necesitaba un chivo expiatorio sobre el que descargar su rabia por la muerte de su querido líder y le había tocado a él aligerar la presión sobre Tiberio.

Aun así, logró que su hermano Lucio Calpurnio Pisón, junto a Marco Emilio Lépido y Livineyo Régulo, se encargaran de su defensa. Pisón insistió una y otra vez en que no había asesinado a Germánico, aunque sus defensores sabían que igualmente sería condenado al menos por insubordinación y por provocar una guerra civil.

A lo largo de los días que duró el juicio, Pisón vio como solo la escolta de la guardia pretoriana le salvaba de ser linchado, como esa misma plebe enfurecida destrozaba las estatuas dedicadas a él y como hasta su propia esposa, Munacia Plancina, le abandonaba para no correr la misma suerte que él.

Finalmente, antes de que saliera la sentencia del juicio, Cneo Calpurnio Pisón se suicidió en su casa abriéndose la garganta. En forma de condena póstuma, el Senado declaró delito llorar a Pisón, mandó que se destruyeran todos sus retratos, confiscó la mitad de sus propiedades y ordenó a sus hijos que se cambiaran el apellido. Curiosamente, esta es la versión reducida de la sentencia, ya que Tiberio se negó a admitir otras propuestas de castigo que se pensaron.

Obra de Gavin Hamilton hecha en el siglo XVIII que recrea la llegada de Agripina a Italia con las cenizas de Germánico
Obra de Gavin Hamilton hecha en el siglo XVIII que recrea la llegada de Agripina a Italia con las cenizas de Germánico

En la actualidad, es imposible saber si Tiberio estaba celoso de Germánico y si este último fue asesinado o envenenado por los hombres de Pisón siguiendo un plan aprobado por el emperador. Fuera como fuera, la sombra de la duda siempre quedó ahí y ha permanecido hasta nuestros días gracias a la visión parcial de las fuentes y al maltrato al que Tiberio sometió a Agripina y a sus hijos en los años posteriores.

Bibliografía

Goldsworthy, A. (2010). En el nombre de Roma. Los hombres que forjaron el Imperio. Ariel.

Holland, T. (2017). Dinastía. La historia de los primeros emperadores de Roma. Ático de los libros.

Roldán Hervás, J.M. (2015). Césares. La esfera de los libros.

Seager, R. (2005). Tiberius. Blackwell Publishing.

Resumen
Cneo Calpurnio Pisón, el gobernador más odiado del Imperio Romano
Nombre del artículo
Cneo Calpurnio Pisón, el gobernador más odiado del Imperio Romano
Descripción
Cneo Calpurnio Pisón, gobernador de Siria, se convirtió en un personaje muy odiado por su supuesta implicación en la muerte de Germánico Julio César
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Comentarios (2)

La maldición de los gobernantes de segunda es nombrar siempre Jefes de Tercera, porque sólo los Jefes de Primera buscan ayudantes de Primera. Siempre estará en la sombra del mediocre ver a personas más virtuosas que él cerca del poder.

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Roma desde Tiberio, mostró que los celos políticos iban a corroer las bases del imperio

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