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HISTORIAE

La civilización minoica (I)

Los descubrimientos de Schliemann

Hasta finales del siglo XIX, las hasta entonces míticas civilizaciones que existieron en el Egeo durante la Edad del Bronce (la civilización troyana, la civilización micénica y la civilización minoica) no se habían descubierto arqueológicamente. Esto cambiaría cuando Heinrich Schliemann, un rico empresario alemán aficionado a la arqueología, descubrió la ciudad de Troya en 1870.

En ese tiempo, la mayor parte de los historiadores consideraban que la existencia de la civilización troyana era un mito. Sin embargo, Schiliemann creía lo contrario, sostenía que la mítica ciudad de Troya que aparecía en las antiguas epopeyas griegas de la Ilíada y la Odisea era totalmente real e histórica. Tomando como fuente de partida los relatos homéricos, comenzó a excavar en la costa noroccidental de la península de Anatolia, en un lugar llamado Hissarlik.

Heinrich Schliemann
Heinrich Schliemann

Tras encontrar las grandiosas ruinas de una ciudad de la Edad del Bronce que identificó con la Troya del mito, la noticia corrió como la pólvora por el mundo académico de la Historia. Cuatro años más tarde, Schliemann volvió a la carga, llevando a cabo el inicio de las excavaciones de la ciudad de Micenas de la Edad del Bronce. Aunque sus descubrimientos no aportaron ninguna prueba irrefutable de la existencia histórica de la Guerra de Troya, sí demostraron que la Edad del Bronce Reciente (o la Edad de los Héroes, como la llamaban los antiguos griegos) había sido la época de riqueza y esplendor que todavía se mantenía en el recuerdo de los griegos siglos después.

El origen de la civilización minoica

La tercera de las ciudades míticas de la Edad griega de los Héroes, Cnosos, fue descubierta por el arqueólogo inglés Arthur Evans en 1899. Evans llamó «civilización minoica» a esa sociedad de la isla de Creta en honor a Minos, el mítico rey que vivió tres generaciones antes de la Guerra de Troya, según las fuentes homéricas.

Poco sabemos de la Historia primitiva de esta gran isla montañosa. En torno al 7000 a.C., aproximadamente, sus primeros habitantes (un pueblo de lengua y origen desconocidos) se asentaron en las grandes y fértiles llanuras de la parte central y oriental de la isla, dedicándose a la agricultura y la ganadería.

Sir Arthur Evans, descubridor de la civilización minoica
Sir Arthur Evans

No sería hasta a partir del IV milenio a.C. cuando el aumento demográfico de la población creció lo suficiente para convertir algunos asentamientos en ciudades importantes. Al igual que había pasado en su momento en los reinos del Oriente Próximo, los pequeños príncipes de los poblados más grandes se convirtieron en grandes gobernantes de varias comarcas, de tal modo que Creta pronto se convirtió en un país de pequeñas ciudades-reino.

Una cuestión en la que no hay nada claro aun hoy en día es el carácter institucional-político que alcanzó Creta en su mejor momento. Lo más probable, aunque no seguro, es que Cnosos fuera el centro dominante de una vaga federación de estados autónomos, aunque tampoco se ha descartado que fuera un reino unificado gobernado por el rey de Cnosos.

Los palacios de la civilización minoica

El primer palacio real que inauguró la cultura palaciega minoica de Creta fue el construido en Cnosos, en torno al 2000 a.C., siendo anterior al que se puede contemplar en la actualidad. Aunque no pudieron alcanzar la grandeza del de Cnosos, también se construyeron palacios en Festo, Maliá, Zakro y otros lugares, de tal manera que cada centro palaciego dominaba un territorio de un par de centenares de kilómetros cuadrados.

Posible reconstrucción del palacio de Cnosos, epicentro de la civilización minoica
Posible reconstrucción del palacio de Cnosos (Fuente: La Creta)

La residencia palacial del soberano y sus subordinados de alto rango era el centro político, administrativo, económico, religioso y ceremonial de la civilización minoica. En el caso de Cnosos, el palacio que se puede contemplar en el presente fue comenzado en torno al 1700 a.C., después de que un terremoto destruyera el primer palacio. Hasta que fue finalmente destruido hacia el 1375 a.C., aproximadamente, el palacio de Cnosos pasó por varias restauraciones y ampliaciones, estando formado grosso modo por un gran número de habitaciones en torno a un gran patio central.

La economía de la civilización minoica

Sin duda alguna, una de las causas fundamentales del auge político y cultural de la civilización minoica es su inclusión en el comercio internacional, al mantener unas directas y estrechas relaciones con Egipto y el Asia occidental gracias a su estratégica posición geográfica. Por tanto, lo primero que debes saber acerca de este apartado es que las economías palaciegas minoicas se basaron en la imitación a pequeña escala de las economías estatales del Oriente Próximo.

El tipo de economía que se llevó a cabo en Creta fue la economía redistributiva, donde el rey y el palacio realizaban un gran control de la asignación y uso de las tierras circundantes. Con este modelo, todo lo que produjeran las tierras del palacio o el tributo de las tierras agrícolas y ganaderas privadas, iba destinado al almacenamiento en palacio, donde el rey era el que distribuía esa cantidad de producto como él quisiera.

Plano del palacio de Cnosos, epicentro de la civilización minoica
Plano del palacio de Cnosos (Fuente: Pomeroy, 2012)

Por una parte, este almacenamiento de productos alimenticios y materias primas permitía a la familia real y su séquito llevar un estilo de vida lujoso, al mismo tiempo que cubrir las necesidades de los trabajadores de palacio. Y por otra parte, este almacenamiento servía como reserva en caso de que se produjeran desastres naturales o hambrunas.

Sin embargo, el comercio era el principal destinatario de los excedentes de productos, tal y como nos indican las grandes áreas del palacio dedicadas a almacenes y talleres, donde se trabajaba intensamente para transformar en bienes materiales las materias primas obtenidas. De este modo, la lana, el lino y las pieles se exportaban de la isla al tiempo que se importaban el ámbar, el oro, el marfil o el bronce.

Otra prueba que demuestra la existencia de unas complejas relaciones comerciales  es la existencia en la isla de una gran red viaria que comunicaría los centros urbanos y las aldeas más pequeñas, permitiendo la llegada de alimentos, animales y otros bienes. Como resulta evidente, tal sistema de relaciones comerciales pronto adoptó un sistema de escritura con fines administrativos. Este fue el sistema de escritura Lineal A, conservado en pequeñas tablillas de arcillas sin descifrar en su mayoría, y comenzado a utilizar en torno al 1900 a.C.

Tablillas de escritura lineal A de la civilización minoica
Tablillas de escritura lineal A

Bibliografía

BARCELÓ, P. (2001): Breve historia de Grecia y Roma. Alianza, Madrid.

CÁNFORA, L. (2003): Aproximación a la historia griega. Alianza, Madrid.

GÓMEZ ESPELOSÍN, F. (2001): Historia de la Grecia antigua. Akal, Madrid.

LANE, R. (2008): El mundo clásico. La epopeya de Grecia y Roma. Crítica, Barcelona.

POMEROY, S. [et.al.] (2012): La antigua Grecia. Historia política, social y cultural. Crítica, Barcelona.

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