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HISTORIAE

Apama I, la primera reina seléucida

Artículo escrito por Ricardo Núñez, doctorando en historia

Introducción

Los años que siguieron a la muerte de Alejandro Magno fueron de gran conmoción e inestabilidad en el Mediterráneo oriental y Asia. Después de once años de durísimas campañas, el imperio de Alejandro se desmoronó hecho trizas tras los titánicos enfrentamientos entre los generales del conquistador macedonio. Nuevos reinos surgieron en esta era conocida como helenística y, junto a ella, nuevos reyes que hacían y deshacían los asuntos del mundo griego a su antojo. No obstante, junto a la figura del todopoderoso basileus emergió otra figura, la basilissa. Heredera de las tradiciones regias de Persia y Macedonia, Apama I se erigió como una figura clave de la política helenística, así como de la expansión y consolidación del reino helenístico más extenso, el Imperio Seléucida.

Mosaico tardoantiguo de la refundación de Pella del Orontes enApamea del Orontes, la ciudad de Apamea I
Mosaico tardoantiguo de la refundación de Pella del Orontes en Apamea del Orontes. En él se representa a la reina Apama I (Fuente: Olszewski, M. T.; Saad, H., 2018)

Los orígenes de Apama I

Resulta difícil determinar el tiempo de vida de Apama, ya que tanto su nacimiento como su muerte nos es desconocida. Únicamente podemos organizar su existencia en base a los hombres de su vida y a su última mención en las fuentes en el 294 a.C., lo que es, sin duda, una información demasiado vaga, pues ni siquiera puede certificarse su muerte en esta fecha. Asimismo, resulta imposible determinar su edad, pues las fuentes existentes no aportan datos concretos sobre la vida de la reina.

Oriunda de la satrapía de Sogdiana, Apama era hija de Espitámedes, uno de los últimos resistentes al dominio de Alejandro Magno en las satrapías superiores. Tras la batalla de Gaugamela (331 a.C.), el rey aqueménida Darío III se retiró a la frontera oriental de su reducido imperio para reunir un nuevo ejército.

Sin embargo, éste fue traicionado por los nobles persas y fue asesinado en el 330 a.C. Bessos, antiguo sátrapa de Bactria, se proclamó su sucesor y dio así inicio a una serie de campañas de guerrilla contra Alejandro. Esta que duró hasta el 329 a.C., momento en que volvió a repetirse la traición en las filas persas y Bessos, renombrado como Artajerjes V, fue entregado a Alejandro.

El sorpresivo cruce de la cordillera del Hindu Kush y el río Oxo, así como la imbatibilidad de los macedonios, terminó motivando que Espitámedes y Datames entregasen a Bessos a los macedonios, a quienes ya nadie les disputaba el dominio del Imperio Aqueménida en el 329 a. C.

Grabado de finales del siglo XIX en el que se representan las Bodas de Susa. Apama I y Seleuco se casaron aquí
Grabado de finales del siglo XIX en el que se representan las Bodas de Susa (Fuente: Wikimedia Commons)

No consta información sobre Espitámedes, padre de la futura reina, ni sobre Apama entre el 329 y el 324 a.C. No obstante, que Apama fuese entregada en las bodas de Susa a Seleuco, en aquel entonces comandante de la guardia personal de Alejandro, revela su importancia para el control de las satrapías superiores.

Apama I y Seleuco

Tras las bodas de Susa (324 a.C.) y la muerte de Alejandro (323 a.C.) tuvo lugar el estallido de las Guerras de los Diádocos (323-280 a.C.). Desgraciadamente, no contamos con fuentes que mencionen a la reina en el periodo que va desde dichos eventos hasta los epílogos de la batalla de Ipsos del 301 a.C., por lo que hay que vincular la vida de Apama al exilio en Egipto y las campañas militares que Seleuco emprendió entre el 316 y el 301 a. C.

Seleuco había tenido un papel secundario en las dos primeras Guerras de los Diádocos (323-321/318-316), si bien había ocupado puestos de mucha relevancia dentro del Imperio Argéada. Después del reparto de Triparadisos del 321 a.C., Seleuco abandonó el cargo de comandante de la caballería de Compañeros (hiparco) para ponerse al frente de la satrapía de Babilonia.

En este momento, Apama era la única esposa asiática que no había sido repudiada por su marido macedonio. Es en estos años cuando debió nacer el primer hijo de la pareja, el futuro Antíoco I, puesto que la participación de éste en la batalla de Ipsos (301 a.C.) resultaría injustificable de no existir una considerable experiencia militar previa.

Copia romana de una estatua griega de Seleuco I, esposo de Apama I
Copia romana de una estatua griega de Seleuco I (Fuente: Wikimedia Commons)

La ausencia de menciones a Apama y Antíoco plantea que la familia entera pudo escapar rumbo a Egipto cuando Babilonia cayó en manos de Antígono Monoftalmos en el 316 a.C. Después de la batalla de Gaza del 312 a.C. Seleuco pudo retornar a Babilonia y hacerse con su control, dando origen la conocida como guerra de Babilonia (312-306 a.C.), que concluyó con victoria seléucida.

Entre el 306 y el 302 a.C. Seleuco comenzó su campaña oriental por las satrapías de Irán y la India. La pertenencia de Apama a la aristocracia irania y el conocimiento de sus costumbres fue de gran utilidad para el control de la región. No obstante, Seleuco acabó cediendo las satrapías más orientales al rey indio Chandagrupta Maurya a cambio de su alianza y 500 elefantes como resultado de una guerra de dudosa resolución.

Apama I, benefactora de templos y ciudades

Tras la decisiva batalla de Ipsos del 301 a. C., el mundo helenístico volvió a ser repartido nuevamente entre los vencedores. A Seleuco, que ya poseía el control de Mesopotamia e Irán, se le concedió el estratégico territorio del norte de Siria, lugar clave si se quería avanzar sobre Asia Menor, Mesopotamia o Egipto.

Templo de Apolo en Dídima
Templo de Apolo en Dídima (Fuente: Wikimedia Commons)

Como este territorio contaba apenas con ciudades y población, los Seléucidas se embargaron en una super ambiciosa política de urbanización en las satrapías clave de su imperio. Es entre los años 301 a 294 a.C. donde nos encontramos con el mayor número de menciones a la actividad de la reina, aunque su número continúa siendo escaso en comparación a otras personalidades del mundo helenístico. Encontramos referencias a su labor en Mileto, donde Apama hizo ofrendas y donativos que le valieron la alabanza de la ciudad por su contribución al templo de Apolo en Dídima.

Por otra parte, una de las fuentes más curiosas sobre la actividad de la basilissa es el mosaico tardorromano (III-V d.C.) sobre la refundación de Apamea del Orontes, ciudad nombrada en honor a la reina. En la escena central derecha aparecen dos personalidades del Imperio Argéada: Antípatro, regente del imperio, y Casandro, hiparco de los Compañeros. Entre ellos aparece una figura mítica, el rey Agenor, considerado por los griegos como el primer poblador de Siria.

Columnata de Apamea del Orontes
Columnata de Apamea del Orontes (Fuente: Wikimedia Commons)

Junto a estos personajes aparece la familia real seléucida y Apama I aparece en el centro del grupo vestida al estilo persa y custodiando un cofre con monedas de plata (dracmas) y oro (estáteras). A su izquierda aparece el rey Seleuco y a su derecha su hijo Antíoco, representado como un niño.

Todos los personajes observan cómo los habitantes de la ciudad, antes conocida como Pella del Orontes, construyen o reconstruyen los muros de su población. La escena nos muestra el apoyo de la reina al esfuerzo de la comunidad, que en adelante sería conocida como Apamea del Orontes.

Los últimos años de Apama I

Como se ha mencionado, nos es imposible determinar la fecha de la muerte de la reina. Se ha marcado como referencia el año 294 a. C., pues es la datación del último documento donde se la menciona, el decreto honorífico de la ciudad de Mileto.

También se ha aludido a la aparición en escena de otra nueva reina seléucida, Estratónice, quien se desposó con Seleuco como parte de la alianza entre éste y Demetrio Poliorcetes después de la batalla de Ipsos (301 a. C.). No obstante, la tradición poligámica de los reyes macedonios hace pensar que para el momento del enlace Apama podría no haber fallecido. De cualquier manera, en este punto las fuentes comienzan a centrar su atención en Estratónice I como basilissa seléucida.

Queda pues el legado de la reina Apama I, una mujer irania que contribuyó a la construcción del Imperio Seléucida y que ejerció de patrona de ciudades y templos, así como de intermediaria entre las élites de Asia y la monarquía. En consecuencia, cinco de las ciudades fundadas por Seleuco llevaron su nombre, destacando entre ellas Apamea del Orontes, cuartel general de los ejércitos de la dinastía.

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Artículo escrito por Ricardo Núñez, doctorando en historia

       Ricardo Núñez es graduado en Historia por la Universitat de València, máster en Historia y Ciencias de la Antigüedad por las universidades Complutense y Autónoma y máster en Educación Secundaria por la UNIR. Es fundador y administrador del perfil de Instagram, YouTube y Facebook “Helenismo y Roma”, un proyecto de divulgación de la historia del mundo helenístico y romano.

Resumen
Apama I, la primera reina del imperio seléucida
Nombre del artículo
Apama I, la primera reina del imperio seléucida
Descripción
Apama I, primera reina del imperio seléucida por su matrimonio con Seleuco I, ejerció de patrona de ciudades y templos
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