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HISTORIAE

Deir el-Medina, la ciudad egipcia de los trabajadores

Artículo sobre Deir el-Medina escrito por Álvaro Comes Cervera, graduado en Historia.

¿Dónde está Deir el-Medina?

El poblado de Deir el-Medina se encuentra en la orilla occidental del río Nilo, a la altura de la vieja ciudad de Tebas, que en la actualidad corresponde con la ciudad de Luxor. Su emplazamiento exacto se ubica al norte del templo funerario de Ramsés III (1184-1153 a.C.), en un pequeño valle muy cercano al Valle de las Reinas, y a la vez próximo a Deir el-Bahari, que es donde tenemos el templo funerario de la reina Hatshepsut (1473-1458 a.C.). También está cerca del Valle de los Reyes, que será el principal foco de la actividad artesanal de los habitantes de este poblado.

El origen del poblado va ligado al nacimiento del Reino Nuevo de Egipto, que duró aproximadamente entre los años 1550-1069 a.C. Se inició con la guerra de liberación que el faraón Ahmose I (1550-1525 a.C.) libró contra los Hicsos, expulsándolos del norte de Egipto y reunificando así de nuevo el Alto y el Bajo Egipto bajo la misma autoridad. No se sabe exactamente si Ahmose fue enterrado en la pirámide que construyó en Abidos (de hecho es la última pirámide faraónica), o enterrado en la necrópolis de Dra Abu-el-Naga, que es donde se enterraron sus predecesores y donde los historiadores consideran más probable su entierro. Lo cierto es que no fue hallado allí sino en un escondrijo en Deir el Bahari junto a otros faraones, seguramente para protegerlos de los saqueos. Sin embargo, Tutmosis I (1504-1492 a.C.) decidió cambiar de lugar para su propio enterramiento y ubicarlo en el Valle de los Reyes, pues era un lugar más escondido y fiable para el enterramiento de los faraones.

Poblado de Deir el-Medina
Yacimiento arqueológico del poblado de Deir el-Medina

Como vemos por ejemplo en la construcción de las pirámides de Giza, en este emplazamiento se construyó una ciudad para los trabajadores en la cual comían, hacían sus trabajos y residían. Esto se debía a que la construcción de estos monumentos conllevaba muchísimos años (25 años en el caso de las pirámides) y convenía tener a los trabajadores residiendo allí para realizar las actividades de una forma más rápida, eficaz y con mayor organización.

Esto mismo pensó Tutmosis I en su reinado cuando eligió el emplazamiento para enterrarse en el Valle de los Reyes. La necesidad de tener cerca del emplazamiento a los mejores artesanos, obreros cualificados, médicos y escribas de Egipto, hizo que Deir el-Medina abriese sus puertas. La diferencia con las pirámides es que el Valle de los Reyes se convirtió en el lugar de enterramiento de los faraones durante más de 400 años, lo que provocó que el poblado se convirtiese de facto en una ciudad fija donde muchas familias vivieron toda su vida y sus descendientes continuaron su labor artesanal. El emplazamiento fue bautizado como Set Maat, conocido por los egipcios como El lugar de la verdad.

¿Cómo era la vida en Deir el-Medina?

Aunque hemos comentado previamente la existencia de diversas generaciones de una misma familia en Deir el-Medina, no siempre era así y habían casos de familiares que ya no seguían en este lugar y nuevos llegados. Los trabajadores de este poblado y sus habitantes eran sirvientes directos del faraón, y su administración, por tanto, dependía del mismo, aunque delegando en el Visir para esta función. Al encargarse de estas personas el faraón, cuando unos obreros llegaban al campamento se les ofrecía en propiedad una casa con un salón, habitaciones, patio con cocina y una terraza habitable donde podían hacer vida en común. Estas casas tenían un tamaño de unos 60 metros cuadrados.

Casas de obreros en Deir el-Medina
Casas de obreros en Deir el-Medina (Amigos del antiguo Egipto)

La ciudad de Deir el-Medina consistía en un recinto amurallado atravesado por una vía única a la cual rodeaban las casas de los trabajadores divididas en dos partes, una a cada lado de la vía. Parece ser que esta división fue producida en base a las funciones que tenían los trabajadores. En principio, este poblado contaba con veinte familias aproximadamente, lo que equivalía mas o menos a 120 personas (6 personas por familia). No obstante, la cifra a mediados y finales del Reino Nuevo aumentó a 68 familias, pues también se les encomendó a estos trabajadores la elaboración de las tumbas del valle de las Reinas, lo que requería de mayor mano de obra.

El poblado de Deir el-Medina estaba compuesto por: picapedreros que se dedicaban a excavar la roca, obreros que ayudaban en las tareas y añadían el yeso en las paredes para que se pintaran, médicos que se aseguraban del cuidado de la salud de la gente del poblado, artesanos que se dedicaban a pintar las paredes de la tumba y a elaborar los abalorios, figuras y el resto del decorado de la tumba, y equipos de aguadores para suministrar de agua al poblado, pues su distancia de cuatro kilómetros del Nilo, y la orografía a su alrededor, hacía imposible su abastecimiento mediante canales o pozos.

Detalle de obreros trabajando representados en la tumba de Nebamun
Detalle de obreros trabajando representados en la tumba de Nebamun

Todos los días al amanecer los trabajadores viajaban juntos por un sendero de un kilómetro que los conducía al Valle de los Reyes, donde realizaban su jornada laboral. En su tiempo libre, algunos bajaban al mercado que había a la orilla del Nilo para vender sus excedentes y complementar su sueldo, mientras que otros se dedicaban a construir su propia tumba en la necrópolis de los trabajadores. En este sentido, la vida de los trabajadores más allá de su jornada laboral no era muy distinta a la de cualquier egipcio residente en otro lugar.

Crisis y final de Deir el-Medina

Con la llegada de la crisis de la Edad del Bronce (entre finales del 1200 a.C. y el 1170 a.C.), Egipto se vio sumida en una crisis muy fuerte que comenzó a debilitar el poder de los faraones, y con esto los sueldos de los trabajadores de Deir el-Medina se vieron resentidos.

Esto provocó que los propios trabajadores del poblado y creadores de las tumbas del Valle de los Reyes incrementaran sus saqueos en las mismas, pues conocían sus emplazamientos y riquezas. El robo en estas tumbas siempre había existido, aunque en este periodo se recrudecieron de forma exponencial, siendo uno de los casos más conocidos el del capataz Paneb. A este oficial se le acusó de robo, asesinato, saqueo, malversación, violación y saqueo de la tumba de Seti II (que reinó entre los años 1200-1194 a.C.). No se sabe que pasó con él exactamente aunque se cree que fue ejecutado, pues en un ostracón (fragmento cerámico que servía para anotar) datado seis años posterior al reinado de Seti II (1188 a.C.) se menciona la ejecución de un capataz, aunque no pone el nombre del mismo.

Estructura de una tumba de Deir el-Medina
Estructura de una tumba de Deir el-Medina

El poblado de Deir el-Medina fue clausurado aproximadamente en el año 1069 a.C., a la muerte de Ramsés XI (1099-1069 a.C.), debido a que este abandonó su tumba del Valle de los reyes y se enterró en Menfis, dando por finalizado los enterramientos faraónicos en este lugar. Esto hizo que el poblado ya no tuviera motivos para seguir existiendo, pues ya no había tumbas que trabajar en este lugar y fue definitivamente abandonado para siempre.

La necrópolis de los trabajadores

Uno de los elementos más ricos de este lugar es el Valle de los artesanos, que era el lugar de enterramiento de los trabajadores de Deir el-Medina. Eran tumbas de gran calidad con la función de panteón familiar, pues cada recinto pertenecía a una misma familia. Su estructura consistía en un pequeño recinto amurallado con un pilono de entrada y una capilla de culto familiar. Esta capilla tenía una pirámide por encima no superior a los diez metros de altura, y delante de la entrada a la capilla se encontraba un pozo que llevaba a la antecámara y a la cámara sepulcral.

El problema que tenían estas tumbas es que eran muy fáciles de localizar para los ladrones, por lo que fueron saqueadas muy habitualmente. La tumba con el mejor ajuar funerario encontrado es la del supervisor Kha, que, consciente de este problema, construyó la cámara sepulcral en una montaña cercana escondiéndola, mientras que la capilla con su pirámide la mantuvo en el recinto original. Esta idea tuvo que confundir a los ladrones, pues nunca encontraron la cámara sepulcral y llegó intacta a nuestros días.

Tumba de Sennedjem, funcionario en Deir el-Medina
Tumba de Sennedjem, funcionario en Deir el-Medina (Algargos Arte e Historia)

Bibliografía

PARRA. J.M. (2015): La vida cotidiana en el antiguo Egipto. Ed. La esfera de los libros, Madrid.

SCHULZ. R. (1998): Egipto. El mundo de los faraones. Ed. Konemann, Potsdam.

SHAW. I. (2000): Historia del antiguo Egipto. Oxford University Press.

STROUHAL. E. (2005): La vida en el antiguo Egipto.. Ed. Folio S.A, Barcelona.

Artículo escrito por Álvaro Comes Cervera, graduado en Historia


       Álvaro Comes Cervera es graduado en Historia por la Universidad de Valencia (2013-2017). Es colaborador habitual en la sección de Historia del diario digital “EsDiario”. Sus intereses se centran en la Historia Antigua, Historia moderna de España y la Historia de la Ciencia en general. Es el autor del recién creado canal de Youtube “Proyecto historia”, centrado en la divulgación histórica a niveles generales.

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