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HISTORIAE

Crítica de «Aguirre, la cólera de Dios»

Klaus Kinski, caracterizado como Lope de Aguirre, protagonista de "Aguirre la cólera de Dios"

Primera parte del artículo sobre «Aguirre la cólera de Dios» escrito por Jorge Álvarez, licenciado en Historia.

Crítica de «Aguirre la cólera de Dios»

La historia de la conquista de América es un relato lleno de épica, sangre, valor, dolor, esfuerzo y tenacidad que a menudo se ha comparado con el western cinematográfico y que ha dejado numerosos personajes, todos ellos dignos de contar y recrear. Pero si a algunos los conocemos por sus exitosas gestas, la mayoría fueron relegados al olvido porque los que se enriquecieron o lograron fama en aquella epopeya fueron una minoría.

Lope de Aguirre podría ser el ejemplo perfecto de los otros españoles del siglo XVI; los que, al contrario que Cortés, Pizarro, Balboa o Elcano, no se vieron favorecidos por la diosa Fortuna y su paso al Nuevo Mundo se convirtió en un penoso deambular de un sitio a otro, ofreciendo su espada al servicio de expediciones que no ya es que no permitieran conquistar imperios con fabulosos tesoros sino que apenas dejaban un mísero beneficio para poder vivir.

Fotograma de la película
Fotograma de la película «Aguirre cólera de Dios»

Hidalgo guipuzcoano, estaba en Sevilla cuando llegaron las naos del Perú llevando los metales preciosos obtenidos por Pizarro de Atahualpa y eso le decidió a embarcarse hacia las Indias, a donde llegó hacia 1536. No era el mejor momento porque el Imperio Inca ya había caído y ahora se avecinaban días tormentosos para los vencedores. Tras un tiempo sin conseguir nada de lo que imaginaba cuando cruzó el Atlántico, se alineo con el juez Cristóbal Vaca de Castro, mediador enviado por la Corona para solucionar el conflicto entre pizarristas y almagristas que había degenerado en guerra civil. En ese período Pizarro cayó asesinado y los almagristas tuvieron que ser combatidos, derrotándoseles en las batallas de las Salinas y Chupas.

Aguirre, que participó en ambas, también se puso a las órdenes del sucesor de Vaca de Castro, el virrey Núñez de Vela, que llegaba con la orden de implantar las Leyes Nuevas, un corpus legislativo protector de los indios que abolía las encomiendas. Los conquistadores peruleros no aceptaron de buen grado la imposición y se rebelaron de la mano de Gonzalo Pizarro, el hermano del fallecido Francisco. El virrey perdió el envite y la cabeza mientras Aguirre, que era sargento, quedó en una incómoda posición al haber elegido el bando perdedor, teniendo que huir a Nicaragua en 1546.

Cartel promocional de "Aguirre la cólera de Dios"
Cartel promocional de «Aguirre la cólera de Dios»

Regresó un lustro más tarde y se enroló en una expedición pero, encargado de los porteadores, un juez le acusó de alistarlos por la fuerza y le condenó a azotes públicos, algo infamante y contrario a la ley porque al ser hidalgo estaba exento de ese tipo de castigos. Jurando venganza, persiguió al magistrado durante tres años hasta que finalmente lo encontró y lo mató. Eso supuso su sentencia a pena capital pero se las arregló para escapar otra vez hasta que en 1554 le ofrecieron un indulto a cambio de incorporarse al ejército que iba a combatir al nuevo virrey, Pedro de Lagasca.

Aguirre resultó gravemente herido en combate, quedando cojo para siempre. Pero lo peor fue que volvió a colocarse en el bando equivocado porque en esta ocasión se impusieron las tropas reales y de nuevo pasó a ser un apestado al que, como represalia, nadie daba trabajo. De hecho, había tantos en esa situación que en 1560 las autoridades decidieron organizar una expedición en busca de El Dorado con Pedro de Ursúa al mando y ofrecieron a todos aquellos parias la posibilidad de sumarse para quitárselos de en medio. Así empezó la etapa más conocida de la vida de Lope de Aguirre y ahí se sitúa también el comienzo de la película Aguirre, der Zorn Gottes (Aguirre, la cólera de Dios), que rodó el alemán Werner Herzog en 1972.

Herzog, hijo de una humilde familia muniquesa, era un cineasta vocacional pero sin estudios del ramo , por lo que tuvo que trabajar en múltiples oficios para poder pagarse sus propias películas. Lo hizo en EEUU, logrando sacar adelante varios cortometrajes hasta que en 1968 dio el salto al largometraje con Lebenszeichen (Señales de vida), film con el que ganó el Premio Lola, el más prestigioso de su país, asentándose ya plenamente en la profesión.

Klaus Kinski, caracterizado como Lope de Aguirre en la película
Klaus Kinski, caracterizado como Lope de Aguirre, protagonista de «Aguirre la cólera de Dios»

En ella se erigió como cabeza visible (junto a Rainer Werner Fassbinder, Wim Wenders y Volker Schlöndorff), del llamado Neuer Deutscher Film (Nuevo Cine Alemán) que caracterizó un par de décadas entre los sesenta y los ochenta: un estilo naturalista que usaba largos travellings y planos sostenidos, tratando personajes tan complejos como rebeldes y algo marginales, antihéroes incluso.  Esto último es especialmente típico en Herzog, pues los protagonistas de sus películas parecen a menudo cortados por patrones similares, visionarios con ribetes casi de locura y frecuentemente enfrentados a una naturaleza inaccesible.

Aguirre, la cólera de Dios, fue el tercer largometraje de Herzog (suponiendo que incluyamos en la lista una rareza como Fata Morgana) y el primero en que contó con Klaus Kinski, un actor germano procedente de medios teatrales al que había conocido de niño en Múnich, donde ambos se alojaban en la misma pensión. Kinski era una persona inclasificable; colérico, provocador, agresivo y algo sociópata, no solía dejar amistades precisamente por donde pasaba pero a veces conectaba con alguna gente y Herzog fue uno de esos privilegiados, hasta el punto de que fue la primera elección del director para el papel del conquistador español porque vio en él a Lope de Aguirre personificado; de hecho, se puede decir que a todos nos pasa igual.

Fotograma de la película mostrando a Klaus Kinski Lope de Aguirre
Fotograma de la película mostrando a Klaus Kinski Lope de Aguirre

Por supuesto, eso no impidió que ambos chocaran virulentamente una y otra vez por el enfoque, ya que Kinski era partidario de encarnarlo de forma desatada, como un loco salvaje, frente a Herzog, que lo prefería algo más contenido y sibilino. No obstante, el director sabía de la mina de oro que tenía en aquel inefable intérprete y frecuentemente le provocaba para que actuase enfadado; el resultado era espléndido pero no estaba exento de riesgos, pues Kinski amenazó más de una vez con marcharse del rodaje y Herzog tenía que recurrir a ardides como decirle que si se iba le mataría y luego se suicidaría (siempre negó que hablase en serio pero el actor no sólo le creyó sino que una vez fue él quien le disparó con un arma, hiriendo a un extra).

Para saber más


       Jorge Álvarez es licenciado en Historia y diplomado en Archivística y Biblioteconomía. Fue fundador y director de la revista Apuntes (2002-2005), creador del blog “El Viajero Incidental”, y bloguero de viajes y turismo desde 2009 en “Viajeros”. Además, es editor de “La Brújula Verde”. Forma parte del equipo de editores de Tylium.

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