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HISTORIAE

La consolidación en el poder de Alejandro Magno

Alejandro Magno y Diógenes, obra de Paride Pascucci

Introducción

Alejandro III de Macedonia (356 – 323 a.C.), más conocido como Alejandro Magno, es uno de los personajes históricos más atractivos de estudiar no solo de la Historia antigua, sino de la Historia en general. Su breve pero intensa vida, la trascendencia de todas sus conquistas y victorias, y el cambio radical que provocó en todo el mundo ha propiciado que en los últimos siglos se hayan publicado miles de estudios sobre todo lo referido a su vida y obra. Pero antes de emprender las conquistas por las que sería famoso, Alejandro tuvo que consolidar su poder dentro de su propio reino, librándose de potenciales rivales presentes y futuros.

Mapa de la máxima extensión del imperio de Alejandro Magno
Mapa de la máxima extensión del imperio de Alejandro Magno

Alejandro Magno, el heredero de Macedonia

A lo largo de los siglos, los autores antiguos, modernos y contemporáneos han defendido, grosso modo, tres posibles autorías intelectuales detrás del asesinato de Filipo II. En primer lugar, esta la teoría que defiende que lo que hizo Pausanias fue solo un crimen pasional, por lo que no habría existido ninguna conspiración del entorno del rey. La segunda teoría afirma que fue Olimpia de Epiro, o incluso su propio hijo Alejandro, quien incitó a Pausanias para cometer el magnicidio, aunque no hay ni una sola prueba que lo demuestre. La tercera teoría mayoritaria postula que fueron los persas los que, viendo la amenaza que iba a caer sobre ellos si Filipo II emprendía su ambiciosa campaña militar en Asia, pagaron a Pausanias para que los librara del soberano macedonio.

Independientemente de quien tenga la razón, lo cierto es que este magnicidio no podría haber llegado en mejor momento para Alejandro Magno. Después de que la séptima esposa de Filipo II, Cleopatra Euridice, diera a luz a un varón, de nombre Carano, el puesto de Alejandro como heredero al trono estaba más en duda que nunca. Y más aun teniendo en cuenta que su padre todavía era joven, por lo que en próximos años podría tener otros hijos que pusieran en duda su ascenso.

Estatua de Alejandro Magno y Olimpia de Epiro en Viena
Estatua de Alejandro Magno y Olimpia de Epiro en Viena

El sangriento ascenso al trono de Alejandro Magno

Tras el magnicidio de su padre y el linchamiento de su asesino, Alejandro Magno sabía que tenía que moverse rápido si quería asegurarse la sucesión en el trono. En primer lugar, se apoderó del palacio de Egas, haciéndose proclamar rey allí inmediatamente. Respaldado por Antípatro, uno de los generales más veteranos de su padre, Alejandro recibió el juramento de fidelidad de la nobleza y los representantes del ejército.

En segundo lugar, se presentó ante el pueblo como continuador de la política expansiva de su padre y predecesor. Pero antes, una de sus primeras medidas fue presidir el enterramiento real y ajusticiar junto a la tumba a los cómplices del asesino, Heromenes, Arrabeo Alejandro Lincesta. Una vez vengado a su padre, se aseguró su propio futuro al acabar con sus potenciales rivales en el futuro. Así, Alejandro hizo asesinar a su hermanastro Carano y a su primo hermano Amintas IV, sobrino de Filipo. Asimismo, envió a Asia a un hombre de plena confianza, Cateo de Cardia, para que acabara con Átalo, que era el comandante en jefe del ejército macedonio en la zona. Además, su madre Olimpia, que había vuelto a Macedonia desde el ascenso de su hijo, hizo asesinar a Cleopatra Eurídice y a la última hija de Filipo II, Europa.

Monumento ecuestre de Alejandro Magno en la actual ciudad de Pela, en Macedonia
Monumento ecuestre de Alejandro Magno en la actual ciudad de Pela, en Macedonia

La reconquista del imperio de Filipo II

Muchos de los pueblos conquistados por la Macedonia de Filipo II, tanto al sur en las polis griegas como al norte en Tracia, pensaban que la coyuntural inestabilidad producida por el asesinato de éste les daría la oportunidad de recuperar su independencia, pero no estaban contando con lo que haría su hijo y sucesor. Después de asegurarse en el trono, Alejandro Magno tenía que encarar tres frentes en su entorno vecino. En una rápida campaña de apenas unas pocas semanas, fue confirmado como comandante en jefe (arconte) de Tesalia, presidente del Consejo Anfictiónico y caudillo (hegemon) de la Liga de Corinto en la guerra venidera contra el Imperio Persa.

Partiendo de Pella, Alejandro se personó en Tesalia, donde se hizo elegir arconte, y una vez que ya contaba con la caballería tesalia, se desplazó hasta el paso de las Termópilas para encontrarse con los enviados del Consejo Anfictiónico, que lo acabaron nombrando presidente. A continuación, apareció por sorpresa en Tebas, por lo que cualquier idea de independencia de las polis griegas fue suprimida. Después de pasar por Beocia y Atenas, Alejandro estuvo en Corinto para ser confirmado como nuevo hegemon de la Liga de Corinto. Además, supuestamente tuvo una entrevista con uno de los grandes filósofos griegos de la época, Diógenes, lo cual es probable que fuera solo una invención de los cronistas.

Alejandro Magno y Diógenes, obra de Paride Pascucci
«Alejandro Magno y Diógenes», obra de Paride Pascucci

Cabe destacar que todas estas acciones se hicieron diplomáticamente, ya que se quería mantener la paz universal que había provocado la creación de la liga después de la batalla de Queronea. Asimismo, en su viaje de regreso a casa, Alejandro Magno pasó por el oráculo de Delfos para hacer una acción que se repetiría muchas veces en sus campañas venideras: buscar el apoyo de las divinidades locales para justificar su conquista y dominio de la región.

Tras una breve parada en Pella, Alejandro emprendió una ambiciosa y exitosa campaña en el norte durante el 335 a.C. con el objetivo de reafirmar el dominio de Macedonia sobre los tracios e ilirios. La primera parte de ésta lo llevó hasta las orillas del río Danubio para someter a las tribus tracias, y después se dirigió hacia el sudoeste para enfrentarse al rey Clito de Iliria.

La larga permanencia de Alejandro en el norte hizo extender en toda Grecia el falso rumor de que había muerto en batalla, por lo que las ansias de rebelión e independencia se reavivaron. Confiando en la ayuda de los atenienses, los tebanos se sublevaron. Cuando Alejandro recibió la noticia, bajó con su ejército hasta las murallas de la ciudad antes de que la rebelión se extendiera a otros lugares. Al ver la negativa de los tebanos a rendirse, el joven rey tomó una decisión drástica: arrasar la ciudad, destruir todo menos los templos, y vender a sus habitantes como esclavos. La destrucción de Tebas sería recordada en los siglos siguientes como unas las grandes atrocidades de la Historia antigua de Grecia, pero sirvió como castigo ejemplarizante de lo que podría pasar a cualquiera que osara desobedecer al nuevo emperador.

Ilustración que reconstruye a la caballería de Tesalia Arrecaballo
Ilustración que reconstruye a la caballería de Tesalia (Arrecaballo)

Bibliografía

BARCELÓ, P. (2011): Alejandro Magno. Alianza Editorial, Madrid.

DOMÍNGUEZ MONEDERO, A. (2006): Atlas histórico del mundo griego antiguo. Síntesis, Madrid.

FERNÁNDEZ, P. (2002): Historia antigua universal II: el mundo griego hasta la segunda mitad del siglo IV a.C. UNED, Madrid.

GÓMEZ ESPELOSÍN, F. (2001): Historia de la Grecia antigua. Akal, Madrid.

POMEROY, S. [et.al.] (2012): La antigua Grecia. Historia política, social y cultural. Crítica, Barcelona.

Para saber más

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Comentarios (3)

Leyenda o verdad que con un ejercito tan pequeño (50000) pero muy profesional pudo derrotar a los persas con cientos de miles de soldados. Un ejemplo de liderazgo en la humanidad, pero igual una inmensa leccion de manejo de poder, luego de su muerte todo se perdio.

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Me había llamado la atención investigar sobre Alejandro Magno y encontrar esta publicación me vino como anillo al dedo. Muchas gracias.

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Muchas gracias, Eydem. Me alegro de que te haya gustado.

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