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HISTORIAE

El conflicto patricio-plebeyo en Roma

Introducción

A la hora de abordar un campo del conocimiento tan complejo como es el de la sociedad romana arcaica, uno de los temas más imprescindibles a tratar es el del conflicto patricio-plebeyo. Por eso, en esta entrada y en la anterior estamos viendo este enfrentamiento dialéctico de intereses que enfrentó durante dos siglos a un grupo social mayoritario, el de los plebeyos, y a un grupo social minoritario, los patricios. No hay que confundir esto con una lucha de clases, pues en esta época no existían las clases como entes sociales cuyos miembros comparten unos mismos ideales, intereses y objetivos. Según el relato tradicional, el conflicto patricio-plebeyo se inició en el 494 a.C. con la primera secesión de la plebe al monte Aventino y terminó en el 287 a.C. con la promulgación de la Lex Hortensia, que elevaba las decisiones tomadas en las asambleas plebeyas a la categoría de leyes.

Fresco romano en el que se representa a plebeyos romanos comprando el pan. La economía era una de las reivindicaciones del conflicto patricio-plebeyo
Fresco romano en el que se representa a plebeyos romanos comprando el pan (Fuente: Imperium.org)

El conflicto patricio-plebeyo: los tribunos militares con poder consular

A pesar de que la Ley de las XII Tablas (450 a.C.) y la Lex Valeria Horacia (449 a.C.) seguían reconociendo la superioridad política de los patricios, parecía que empezaban a soplar aires de renovación en la antigua Roma. La tradición cuenta cómo en el año 445 a.C. un tribuno de la plebe llamado Canuleyo presionó al patriciado para que aceptaran dos reivindicaciones plebeyas: la derogación de la prohibición de matrimonios mixtos y el nombramiento anual de un plebeyo para la magistratura del consulado, en igualdad de poderes con el cónsul patricio. Finalmente, los patricios acabaron aceptando el primer punto, pero se negaron a conceder el segundo.

Atendiendo a la presión política recibida, los dos cónsules patricios realizaron una acción totalmente extraordinaria: transfirieron su poder a los oficiales del ejército, los llamados tribunos militares, a los que se invistió de poder consular y se decidió que podían ser elegidos indistintamente entre patricios o plebeyos. Tras unos primeros años turbios, desde el 426 a.C. y hasta el 367 a.C. los tribunos militares con poder consular ocuparon el máximo cargo político de la antigua Roma casi sin excepción. Originalmente, el número de tribunos militares con poder consular era de tres, pero hacia el 424 a.C. fue aumentado a cuatro, quedando definitivamente fijado en seis a finales del siglo.

Alegoría de las Ley de las XII Tablas, del conflicto patricio-plebeyo, en un libro de derecho del siglo XVI
Alegoría de la Ley de las XII Tablas en un libro de derecho del siglo XVI

El conflicto patricio-plebeyo: las Leges Liciniae-Sextiae

Los romanos no pasaban por su mejor momento militar a comienzos del siglo IV a.C. Después de su derrota en la batalla del río Alia, los galos asaltaron y quemaron Roma en el 391/390 a.C., generando una larga crisis económica. En este contexto de depresión el conflicto patricio-plebeyo volvió a reactivarse, por lo que los tribunos de la plebe Cayo Licinio y Lucio Sextio unificaron a partir del 377 a.C. todas las reivindicaciones de los plebeyos en tres frentes de lucha: las sofocantes deudas económicas, la falta de tierras y la aspiración a ejercer la magistratura del consulado.

La primera de las Leges Liciniae-Sextiae (367 a.C.), aprobada después de una gran oposición del patriciado, estableció no solo el restablecimiento del consulado, sino también la reserva de uno de los puestos para un plebeyo. Desde una perspectiva política, la importancia de esta concesión es enorme, ya que por primera vez un plebeyo podría ejercer la máxima magistratura del Estado, teniendo vetado aun el acceso a otras magistraturas como la censura o la pretura. No obstante, este veto no duraría mucho más, de modo que magistraturas como la de la dictadura o la censura se abrieron a la plebe en el 356 y el 351 a.C., respectivamente.

Ilustración que recrea la batalla del río Alia, en el contexto del conflicto patricio-plebeyo
Ilustración que recrea la batalla del río Alia (391 a.C.) entre galos y romanos (Fuente: Arrecaballo)

La segunda de estas leyes pretendía remediar el problema de la falta de tierras al impedir el acaparamiento de más de 125 hectáreas de terreno público en manos de una sola familia. Hay que entender que las conquistas de finales del siglo V a.C. habían hecho que las tierras estatales romanas crecieran mucho, pero la distribución de éstas a los plebeyos eran hasta ese momento escasas, pequeñas y lentas. En este sentido, la presión de la plebe logró que se distribuyeran pequeñas parcelas de cultivo de una hectárea, bien a título individual o bien a través de fundaciones de colonias en las fronteras del Estado.

Finalmente, la tercera de este conjunto de leyes acordaba una serie de medidas para solucionar el problema de las graves deudas acumuladas por los plebeyos. Por una parte, se ordenó detraer de las cantidades debidas los intereses ya pagados, y por otra parte, se admitía el pago de los préstamos en tres plazos anuales. Aparte, hay al menos dos leyes más dentro del conflicto patricio-plebeyo referidas a la cuestión  de las deudas, el plebiscito Genucio del 342 a.C. y la Lex Poetelia-Papiria del 326 a.C. Mientras que la primera fijaba una tasa máxima de intereses que los usureros no podían sobrepasar, la segunda prohibía el encarcelamiento o la esclavitud por deudas.

Grabado del siglo XIX que representa la primera secesión de los plebeyos romanos en el 494 aC
Grabado del siglo XIX que representa la primera secesión de la plebe en el 494 a.C.

El final del conflicto patricio-plebeyo

En el año 312 a.C., durante la censura de Apio Claudio el Ciego, salieron a la luz otras leyes que favorecían claramente a los plebeyos. Una de ellas, por ejemplo, permitía a cualquier ciudadano romano inscribirse en cualquiera de las 29 tribus (veinticinco rústicos y cuatro urbanas) existentes en el momento. Esto es especialmente importante si se recuerda cómo funcionaban los comicios por tribus en la antigua Roma. Por otra parte, hacia el año 300 a.C., la Lex Ogulnia permitió que los plebeyos pudieran acceder a los sacerdocios religiosos, cargos públicos que contaban con una gran repercusión social. No obstante, algunos de los puestos más importantes, como los de rex sacrorum, interrex o flamen, continuaron siendo exclusivos de los patricios.

Finalmente, los problemas sociales y políticos de la plebe romana quedaron resueltos en el 287 a.C. con la promulgación de la Lex Hortensia. Esta última ley del conflicto patricio-plebeyo elevó las decisiones tomadas en las asambleas plebeyas y por los tribunos de la plebe a la categoría de leyes, por lo que pasaron a ser vinculantes para toda la ciudadanía romana. En otras palabras, una institución plebeya recibió el derecho de legislar sobre y en nombre del Estado romano en su conjunto.

Vista en detalle de una obra del siglo XIX en la que se representa la llegada del censor Apio Claudio el ciego al Senado romano
Vista en detalle de una obra del siglo XIX en la que se representa la llegada del censor Apio Claudio el ciego al Senado romano

Bibliografía

ALFÖLDY, G. (2012): Nueva Historia social de Roma. Ediciones Universidad de Sevilla.

BAKER, S. (2017): Roma: auge y caída de un imperio. Barcelona: Planeta.

BEARD, M. (2015): S.P.Q.R. Una historia de la antigua Roma. Barcelona: Planeta.

BRAVO, G. (1998): Historia de la Roma Antigua. Madrid: Alianza editorial.

CAMPBELL, B. (2013): Historia de Roma. Desde los orígenes hasta la caída del Imperio. Barcelona: Crítica.

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ROLDÁN HERVÁS, J.M. (2007): Historia de Roma I. La República Romana. Barcelona: Ediciones Cátedra.

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