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HISTORIAE

Marco Emilio Lépido

Marco Emilio Lepido

Introducción

Marco Emilio Lépido fue uno de los generales romanos más poderosos de los últimos años de la República, pero su biografía siempre ha estado a la sombra de la de sus dos eminentes compañeros en el Segundo Triunvirato: Marco Antonio y Cayo Octavio. Por eso, en este artículo vamos a ver un breve resumen de su vida antes de esta famosa alianza para tratar de comprender quién fue Marco Emilio Lépido.

La problemática biografía de Marco Emilio Lépido

Lépido ocupó los más altos cargos del mundo político, militar y religioso de la antigua Roma, pero ninguno de ellos le sirvió para evitar que la historia lo haya caricaturizado como alguien débil, indeciso, voluble, desleal e incompetente. Contemporáneo a él, el famoso orador Marco Tulio Cicerón dijo que era una persona «falto de principios y coherencia, y crónicamente mal dispuesto al Estado libre». Unas décadas más tarde, el historiador Veleyo Patérculo fue más allá al afirmar que «todos los comandantes romanos serían mejores que Lépido» y que era «el más voluble de la humanidad». Basándose en estas y otras opiniones, a lo largo de la historia autores tan importantes como William Shakespeare o el barón de Montesquieu han contribuido a consolidar este juicio a su figura.

Busto del general romano Marco Emilio Lépido
Busto de Marco Emilio Lépido (Fuente: Wikimedia Commons)

Los motivos para mantener esta visión negativa e irreal de la biografía de Lépido son de tipo político, no se basan en hechos justificados ni objetivos. Con el paso de los años demostró ser uno de los aliados más competentes, eficaces y leales de Julio César, pero su posterior integración en el Segundo Triunvirato y su caída en el 36 a.C. fue todo lo que necesitaban sus detractores para difamar.

La familia de Marco Emilio Lépido

Marco Emilio Lépido nació en el 89/88 a.C. en el seno de una de las familias más ilustres de la aristocracia romana, la gens Emilia. Durante muchas generaciones, sus ancestros habían ocupado los máximos puestos de la jerarquía política, militar y religiosa del Estado, por lo que tenía muchas figuras en las que inspirarse. Entre otras muchas hazañas, fue un Emilio quien participó y luego murió heroicamente en la batalla de Cannas (216 a.C.) contra las fuerzas de Aníbal Barca en la Segunda Guerra Púnica; también fue un Emilio quien luchó contra el rey seléucida Antíoco III en la batalla de Magnesia (190 a.C.) y el que derrotó al rey Perseo de Macedonia en la batalla de Pidna (168 a.C.).

A pesar de todo, en la República Tardía la familia no pasaba por su mejor momento. En los casi cincuenta años que van desde el 126 hasta el 78 a.C. ninguno de sus miembros había llegado al consulado. Y en el 78 a.C., cuando el padre de nuestro protagonista (también llamado Marco Emilio Lépido) por fin ostentó la alta magistratura, cayó en desgracia al rebelarse contra el Senado, ser derrotado en batalla por Pompeyo Magno y acabar sus días huido en Cerdeña.

Moneda que muestra al general romano Marco Emilio Lépido, el general del segundo triunvirato de Roma
Moneda que muestra a Marco Emilio Lépido (Fuente: Wikimedia Commons)

Así, un joven Lépido de solo once o doce años tuvo que ver cómo su padre pasaba de ser cónsul a ser enemigo público del Estado y morir fuera de Italia. No obstante, la familia Emilia era demasiado relevante como para verse gravemente afectada por esta deshonra, de modo que la madre de Lépido probablemente buscara otro marido. A la vez, la educación de sus hijos quizás fue atendida por dos destacados políticos optimates: Mamerco Emilio Lépido Liviano y Manio Emilio Lépido.

El joven Emilio Lépido en Roma

A finales de la década de los 60 a.C., un veinteañero Marco Emilio Lépido entraba por la puerta grande en la vida pública romana al incorporarse al colegio de pontífices, uno de los grupos sacerdotales más importantes. Poco después, en un año incierto entre el 60 y 57 a.C., seguramente logró ser elegido para la cuestura, su primera magistratura. Además, más o menos por la misma época se casó con Junia, hermanastra de Marco Junio Bruto (el futuro asesino de César).

Desconocemos cuándo se conocieron Julio César y Lépido. No es mencionado en ningún pasaje por el popular en sus escritos sobre la guerra de las Galias, así que podemos suponer que no participó en ella. Aun así, eso no significa que no estuviera en Roma trabajando para él e informándole de todo lo que acontecía en su ausencia. De resto, una de las pocas cosas que podemos intuir sobre la vida de Lépido en la década de los 50 es que fue elegido edil curul en el 53 a.C.

Ilustración hecha por Wayne Reynolds que recrea una de las batallas de la Guerra de las Galias
Ilustración hecha por Wayne Reynolds que recrea una de las batallas de la Guerra de las Galias (Fuente: Arrecaballo)

Para el año 50 a.C. los optimates se llevaron una alegría al ver elegido como cónsul a uno de los suyos: el hermano de Marco, Lucio Emilio Lépido Paulo. Sin ir más lejos, Cicerón dijo sobre él que era «un hombre nacido con el propósito de preservar la República», pero, ironías de la vida, se alió con Julio César. En marzo del 50 a.C., el conquistador compró su apoyo para obstruir cualquier medida que fuera contra sus intereses.

Marco Emilio Lépido en la guerra civil

Aunque en las elecciones para el 49 a.C. fue elegido pretor, el mejor momento de Lépido estaba aun por llegar. Antes de marchar a Hispania para combatir a los pompeyanos en Ilerda, Julio César dejó a Marco Emilio Lépido a cargo de la administración de Roma. Poco conocemos sobre su tiempo de gobernador cesariano de la metrópolis, salvo que nombró dictador a César en el verano del 49 a.C.

El siguiente paso en su carrera fue ocupar el cargo de gobernador provincial de la Hispania Citerior entre el 48 y el 47 a.C., lo que explica que no participara en las batallas de Dirraquio, Farsalia, Zela o Alejandría. Sin embargo, su gobierno no estuvo exento de méritos, pues llevó a cabo una campaña militar por la que César le concedería después la celebración de un triunfo.

«Julio César vence a las tropas de Pompeyo», obra de Justus van Egmont hecha en el siglo XVII. En esta victoria tampoco participó marco emilio lépido
«Julio César vence a las tropas de Pompeyo», obra de Justus van Egmont hecha en el siglo XVII (Fuente: Wikimedia Commons)

Más allá del triunfo, la prueba definitiva de la buena relación entre ambos y la efectividad de su trabajo es que César decidió que Marco Emilio Lépido fuera su compañero en el consulado del 46 a.C. Asimismo, mientras César luchaba en la batalla de Tapso o en Munda, Lépido gobernaba Roma en calidad de magister equitum, es decir, mano derecha de César, lo que le convertía en la práctica en el segundo hombre más poderoso de toda la República Romana. Como tal, es verosímil pensar que estuvo involucrado en la construcción del nuevo Foro y el templo de Venus Genetrix, así como en la organización de los triunfos que el conquistador celebraría a su regreso y la creación del calendario juliano.

Amigos hasta el final

Sería absurdo decir que Lépido nunca tuvo dudas acerca de su lealtad a Julio César, ya que provenía de una familia aristocrática que, como todas, estaba eclipsada por su sombra y solo prosperaba si el dictador lo permitía. Sin embargo, hay que tener en cuenta que precisamente Lépido debía la mayor parte de su carrera política a César, por lo que le debería estar profundamente agradecido.

De hecho, de no ser por el asesinato del dictador, Lépido habría seguido amasando fortunas gracias a él. Concretamente, César ya había dispuesto las cosas para que, mientras él combatía contra los partos a partir del 44 a.C., Lépido fuera el gobernador provincial de la Hispania Citerior y la Galia Transalpina.

Cuadro de George Edward Robertson hecho en el siglo XIX que recrea el funeral de Julio César. Marco Emilio Lépido no estaba presente
Cuadro de George Edward Robertson hecho en el siglo XIX que recrea a Marco Antonio en el funeral de Julio César (Fuente: Wikimedia Commons)

El 14 de marzo por la noche, en la víspera del magnicidio, Julio César tomó su última cena en casa de Lépido. A pesar de su relación familiar con Marco Junio Bruto, es casi seguro que Lépido no estuvo implicado en la conspiración, puesto que las fuentes nos cuentan que los asesinos pensaban acabar también con su vida y la de Marco Antonio; si no fue así se debió solamente a la insistencia del propio Bruto.

El 15 de marzo del 44 a.C, Marco Emilio Lépido se encontraba entrenando con el ejército de César fuera de la ciudad, por lo que no pudo hacer nada para evitar el desenlace de su jefe. A partir de ese día se dio cuenta de que, afortunada o desgraciadamente, el futuro de su trayectoria profesional dependía solo de él. Su nombre y sus conexiones con los hombres de César le aseguraron un tiempo la preeminencia, pero su mayor error sería subestimar a los rivales contra los que se enfrentaría en el juego de tronos en el que se había convertido Roma.

Bibliografía

GOLDSWORTHY, A. (2016): César. La biografía definitiva. Madrid: La esfera de los libros.

OSGOOD, J. (2019): Roma. La creación del Estado mundo. Madrid: Desperta Ferro.

ROLDÁN HERVÁS, J.M. (2020): Historia de Roma II. El Imperio Romano. Barcelona: Cátedra.

WEIGEL, R. (2002): Lepidus. The Tarnished Triumvir. London: Routledge.

Resumen
Marco Emilio Lépido, el general romano más desprestigiado
Nombre del artículo
Marco Emilio Lépido, el general romano más desprestigiado
Descripción
Biografía de Marco Emilio Lépido, el desacreditado general romano que integró el Segundo Triunvirato de Roma junto a Octaviano y Marco Antonio
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