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HISTORIAE

La Revolución Cultural china

destacada revolución cultural
Artículo escrito por Alberto Escudero Morales, graduado en Historia

Introducción

La Revolución Cultural china (1966-1976), también llamada Gran Revolución Cultural proletaria china, es uno de los acontecimientos de masas de mayor envergadura de la historia universal. Por todo ello, en este artículo vamos a ver un resumen de las causas, características, acciones y consecuencias de la Revolución Cultural para comprender en qué consistió y hasta qué punto marcó la historia del país en el siglo XX.

El objetivo de los levantamientos políticos y sociales era el de catapultar a China hacia el socialismo ideológicamente más puro y utópico, abanderando para ello los valores maoístas a través de la constante lucha de clases y crítica hacia lo “viejo” y tradicional. Sin embargo, la motivación oculta que llevó a China a uno de los episodios más anárquicos y violentos de su historia contemporánea tuvo mucho que ver con las aspiraciones y ambiciones de determinados actores políticos. De entre ellos, es de destacar el protagonismo de Mao Zedong, quien verdaderamente orquestó el movimiento que arrasaría con figuras e instituciones culturales y políticas.

Mao Zedong junto a su esposa Jiang Qing, artífices de la revolución cultural china
Mao Zedong junto a su esposa Jiang Qing (Fuente: SupChina)

Causas de la Revolución Cultural china

Durante buena parte de la década de los 50, y desde su fundación el 1 de octubre de 1949, la República Popular de China se mantuvo bajo la tutela técnica de la Unión Soviética. Ahora bien, las relaciones entre ambos países nunca se dieron en condiciones de igualdad, por lo que Mao Zedong, a partir del nuevo mandato de Nikita Kruschev decidió tomar su propio camino.

Así pues, y con la intención de dejar de depender de las directrices de la URSS, Mao diseñó un plan que contempló tanto la independencia económica de China como su virtud ideológica: el Gran Salto Adelante. El resultado casi inmediato de esta campaña, que colectivizó forzosamente a millones de chinos y sacrificó aspectos esenciales de la economía en detrimento de otros, fue un desastre económico apenas sin precedentes. Las cifras mortales aún están a debate, y muchas de ellas no son plenamente reconocidas por China, pero se calcula que entre 1959 y 1961 se sucedieron unas 30 millones de muertes; muchas de ellas, no obstante, provocadas por desastres naturales.

Este último y estrepitoso fracaso, antecedente de la Revolución Cultural, hizo caer a Mao ante las críticas de sus propios camaradas del gobierno y el partido. A partir de entonces, las alas más pragmáticas —que subrayaban la importancia de las soluciones prácticas sobre la ideología—, también llamadas derechistas, marginaron a Mao. Figuras como Deng Xiaoping o Liu Shaoqi adquirieron importancia en una agenda que dejaba a un lado los aspectos más radicales en lo ideológico.

Jiang Qing, esposa de Mao, retratada en la propaganda maoísta mientras esgrime el librito rojo de Mao, quien permanece como el gran sol en el fondo de la imagen
Jiang Qing, esposa de Mao, retratada en la propaganda maoísta mientras esgrime el librito rojo de Mao, quien permanece como el gran sol en el fondo de la imagen (Fuente: Vientos del pueblo)

La Revolución Cultural china: el asalto al poder de Mao

Mao no estaba dispuesto a quedarse atrás sin más. Por este motivo, y durante la primera etapa de los 60, no abandonaría su idea de Revolución constante, achacando públicamente al capitalismo y al revisionismo los fracasos ocurridos en la anterior década. Este, junto a su aliado Lin Biao, ministro de defensa desde 1958, iniciarían un proceso de reeducación socialista en el ejército, que fue profundamente adoctrinado, con la idea de que estos nutriesen a las masas del pueblo con su saber.

Con el ejército de su lado, Mao se preparaba para el asalto al poder, pero había otra guerra más importante que se luchaba en un frente muy distinto: la guerra cultural. Las perspectivas políticas de los últimos años habían dejado vía libre a la literatura y las críticas subversivas. Visto que no podía consentirse la existencia de críticas y opiniones que pusieran en duda el régimen o las políticas anteriores, la retórica anti-revisionista y hostil hacia cualquier forma de capitalismo se extendió por las universidades y entre los estudiantes chinos. Estos pronto pondrían en práctica el plan de Mao de rebelar a las bases sociales para purificar a una sociedad ideológicamente marchita y corrupta.

Cartel de la Revolución cultural china en el que se ve a Mao inaugurando una acequia mientras las masas campesinas celebran su presencia
Cartel de la Revolución cultural china en el que se ve a Mao inaugurando una acequia mientras las masas campesinas celebran su presencia (Fuente: Universidad de Granada)

La Revolución Cultural china daría su pistoletazo de salida en mayo de 1966 en lo que fue el inicio del intento de cambio de mentalidad definitivo de las masas. De paso, y como germen de su anunciada divinización, Mao pondría en práctica el desplazamiento y eventual separación del poder de los antiguos camaradas que le hacían competencia, como Deng Xiaoping o Liu Shaoqi. En esta vorágine de intereses, los Guardias Rojos, formados por estudiantes y jóvenes radicalizados, iniciaron su toma de las principales ciudades en un fenómeno que muchos expertos bautizan como turismo revolucionario. La Revolución estaba entonces justificada y, además, era un deber.

El auge de la violencia en la Revolución Cultural

A partir de 1967 la violencia resultante de la Revolución Cultural alcanzó cotas que la aproximaron a una auténtica guerra civil. En varias ciudades como Shanghái o la triple ciudad de Wuhan se formaron comunas independientes que se opusieron a cualquier forma de gobierno.

Asimismo, los ya sumamente radicalizados grupos de Guardias Rojos empezaron a dividirse en facciones que pugnaron por el poder. Estas, a su vez, se encontraban apoyadas o perjudicadas por el Comité Central Revolucionario, que hacía y deshacía según sus intereses. Los obreros y campesinos también se incorporaron a la Revolución y por todo el país se sucedieron vejaciones, humillaciones públicas y asesinatos fruto de las persecuciones a todo aquel sospechoso de capitalista o revisionista.

Grupo de jóvenes Guardias Rojos se abalanzan sobre Mao portando insignias favorables a la Revolución cultural
Grupo de jóvenes Guardias Rojos se abalanzan sobre Mao portando insignias favorables a la Revolución cultural (Fuente: Universidad de Granada)

Se llegaron a tales extremos que cualquier actividad o conducta considerada burguesa —como cultivar flores, coleccionar sellos o ser demasiado femenina— fue susceptible de ser castigada. Como intento de borrar la cultura tradicional y alcanzar así la nueva utopía, los objetivos de los revolucionarios se centraron en acabar con los que eran considerados los cuatro viejos: los viejos usos, las viejas costumbres, el viejo pensamiento y la vieja cultura. Se llevaron a cabo acciones de iconoclastia contra las viejas estatuas, destrucción de templos, cementerios y quema de libros.

En este caos, intelectuales, técnicos y acomodados fueron los objetivos esenciales en la tarea de igualar a toda la sociedad y acabar con los vicios burgueses. De forma más oficialista, Mao le cedió a su cuarta esposa, Jiang Qing, la tarea de supervisar y remodelar todo lo relativo a la cultura. Arte, literatura, teatro y cine pasaron por el tijeretazo de la ex actriz y esposa de Mao. Con una clara voluntad política, se esgrimió la necesidad de promocionar un arte que estuviese hecho por y para las masas, que debían atenerse al pensamiento único.

Consecuencias de la Revolución Cultural china

Tras un auge exponencial en los episodios violentos, el Comité Revolucionario y el Partido perdieron el control de la situación. La guerra orquestada por Mao tomaba sus propios caminos y esto le inquietaba. Por ello, y como primer acto de desmovilización, Mao citó a los principales líderes de los Guardias Rojos a inicios de verano de 1968 para achacarles el fracaso en la Revolución Cultural. Muchos de ellos fueron trasladados al campo para que allí se instruyeran del saber de las masas campesinas, y el término de Guardia Rojo tan solo sobreviviría como simbólico. El ejército también tomó partido en la situación, ayudando a restablecer el control de todo el país.

Representación de un aula repleta de jóvenes que miran al frente (hacia el futuro) con Mao coronando la composición
Representación de un aula repleta de jóvenes que miran al frente (hacia el futuro) con Mao coronando la composición (Fuente: Universidad de Granada)

Con la Revolución parcialmente controlada, Mao se alejó de anteriores aliados como Lin Biao y acercó posturas con el exterior. Estas culminaron con la visita en 1972 de Richard Nixon a China. Por otra parte, las consecuencias de la Revolución se notaron pronto en China. En materia económica el país vivió un terrible retroceso en sectores como la agricultura, la industria o el transporte ferroviario.

A causa de los movimientos estudiantiles masivos, y a la violencia que estos generalizaron, las universidades permanecieron cerradas y los exámenes de acceso suspendidos hasta inicios de 1970, atrasándose la incorporación de nuevos profesionales.

La diplomacia tampoco sobrevivió a la Revolución, y China estuvo prácticamente cerrada hasta su incorporación a la Asamblea de las Naciones Unidas en detrimento de Taiwán. En lo que respecta a la propia Revolución Cultural, Mao prosiguió con su agenda revolucionaria hasta prácticamente su muerte en 1976. Las persecuciones políticas y asesinatos arbitrarios siguieron sucediendo hasta entonces.

Un transgresor acusado de derechista sufre la humillación pública durante la Revolución Cultural
Un transgresor acusado de derechista sufre la humillación pública durante la Revolución Cultural (Fuente: ABC)

Bibliografía

Anguiano, E. (2011). El estudio de China desde cuatro enfoques: económico, histórico, internacionalista y político. Cide.

Anguiano, E. (2017). Gran revolución cultural proletaria de China. Centro de estudios China-México. Núm 42, pp. 2-26.

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Macfarquhar, Roderik; Schoenhals, Michael (2009). La revolución cultural china. Barcelona: Crítica

Salazar, M. (1989). De Mao Zedong a Deng Xiaoping. Revista mexicana de ciencias políticas y sociales. Vol 35, Núm 135, pp. 89-112.

Resumen
La Revolución Cultural china (1966 - 1976): las víctimas de Mao Zedong
Nombre del artículo
La Revolución Cultural china (1966 - 1976): las víctimas de Mao Zedong
Descripción
Breve resumen de las causas, etapas y consecuencias de la Revolución Cultural china de Mao Zedong, que en sus diez años de vida causó millones de víctimas
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