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HISTORIAE

La Segunda Guerra Púnica después de Cannas

Introducción

Se conoce con el nombre de Guerras Púnicas a la larga serie de conflictos que enfrentaron a Roma y Cartago durante más de un siglo, concretamente entre el 264 y el 146 a.C. La gran duración de las Guerras Púnicas a lo largo de 118 años no fue continuada e ininterrumpida en el tiempo, sino que se dividió en tres fases distintas: la Primera Guerra Púnica (264 – 241 a.C.), la Segunda Guerra Púnica (218 – 201 a.C.) y la Tercera Guerra Púnica (149 – 146 a.C.). En este artículo haré un resumen de la situación de la guerra en Italia después de la batalla de Cannas, concretamente entre el 216 y el 208 a.C.

Desgraciadamente, las fuentes de conocimiento existentes para el periodo de la Segunda Guerra Púnica en Italia posterior a la batalla de Cannas son mucho peores y más escasas que para los tres primeros años. En los trece años restantes que Aníbal pasó en la península, los ejércitos de ambos bandos dieron muchas vueltas en círculo por la Italia meridional, luchando por el control de ciudades importantes como Capua, Tarento, Nola o Benevento.

Mapa de los dominios romanos y cartagineses al empezar la Segunda Guerra Púnica
Mapa de los dominios romanos y cartagineses al empezar la Segunda Guerra Púnica, incluyendo también las localizaciones de las grandes batallas, desde Trebia hasta Zama (Campbell, 2013)

Aníbal en Italia después de Cannas

Aníbal tenía muchos motivos para estar nervioso. El rechazo romano a aceptar la derrota después de Cannas y la continuada lealtad mostrada por la mayoría de sus aliados habían puesto de manifiesto que la guerra no se ganaría rápidamente. Era consciente de que, en su lucha por controlar los enclaves de la Italia meridional, se encontraba en creciente desventaja frente a un enemigo romano que no paraba de movilizar más y más soldados.

La mayoría de las ciudades que se pasaban al bando de Aníbal lo hacían solo cuando su ejército se aproximaba, puesto que, si no se actuaba de esa manera, el general cartaginés recurría inmediatamente a la fuerza. Ese fue el caso, por ejemplo, de las ciudades de Nuceria y Casilinum, que se rindieron por el hambre ocasionada por el bloqueo enemigo. No obstante, no siempre se cosechaba victorias. A finales del 216 a.C., el ejército púnico cayó sobre la ciudad de Nápoles en dos ocasiones, pero no consiguió conquistarla, y lo mismo pasó a posteriori con Nola y Cumas. En general, solo las urbes muy pequeñas podían ser tomadas por asalto directo, ya que el ataque a una ciudad bien fortificada tenía pocas probabilidades de éxito.

Estas pequeñas conquistas tenían otro inconveniente que se repetiría muchas veces después del 216 a.C. Aníbal tenía que proteger a sus nuevos aliados y los territorios de éstos con un ejército que no crecía mucho, dado el corto número de tropas que estos aliados podían proporcionarle. De hecho, no solo no crecía sino que menguaba por la multitud de frentes a atender.

Ilustración que recrea la entrada triunfal de Aníbal Barca en la ciudad de Capua, después de Cannas
Ilustración que recrea la entrada triunfal de Aníbal Barca en la ciudad de Capua (Fuente: Arrecaballo)

Solo algunas veces se formaron fuerzas predominantemente italianas, reforzadas por destacamentos de mercenarios del ejército púnico principal y mandadas por un oficial cartaginés. Asimismo, solamente una vez, en el 214 a.C., Aníbal recibió un refuerzo significativo de Cartago en forma de una flota que desembarcó tropas, elefantes y suministros.

Los romanos en Italia después de Cannas

A pesar de la tragedia sufrida en Cannas, la situación de los romanos era complemente diferente a la de los cartagineses. En primer lugar, por la rapidez con que se formaron nuevas legiones no solo en los restantes meses del 216 a.C., sino también en los años posteriores. Se estima que en la primavera del 215 a.C. se pusieron sobre el tablero entre doce y catorce legiones, que se convirtieron en dieciocho en el 214 a.C. y en veinticinco entre el 212 y el 211 a.C.

El grueso de estas tropas (en el 212-211 a.C. ascendían a un total de al menos 100.000 hombres en la infantería y 7500 en la caballería, más un número similar de soldados aliados) se hallaba invariablemente desplegado en Italia, dividido en 4-7 ejércitos de tamaño consular dedicados a amenazar o castigar a las ciudades que se habían pasado al enemigo, sobre todo en la Campania. Evitando siempre las llanuras, los comandantes romanos solo presentaban batalla desde posiciones defensivas fuertes, donde los cartagineses no podían hacer gala de su superior caballería.

Ilustración que recrea cómo las tropas romanas atacan a los elefantes púnicos durante una de las batallas de después de Cannas
Ilustración que recrea cómo las tropas romanas atacan a los elefantes púnicos durante una de las batallas posteriores a Cannas (Fuente: Arrecaballo)

En lo que se refiere a la política romana, una característica notable de la década que siguió a Cannas fue la continuidad en el ejercicio de las magistraturas. Muchos hombres ocuparon durante esa década su segundo, tercero, cuarto y hasta quinto año de consulado, ocupando asimismo otros cargos públicos cuando no eran elegidos como cónsules. Esto se debía tanto a la necesidad de contar con gente experimentada para conducir a Roma hacia la victoria final como a la escasez de senadores distinguidos, ya que muchos habían muerto en alguna batalla durante la guerra.

Conquistas después de Cannas: Tarento

En la ciudad de Tarento, en el extremo sur de Italia, surgió una conspiración antirromana a principios del 212 a.C. En las semanas siguientes, Aníbal negoció con los conspiradores la conquista de la ciudad y la toma de todos los ciudadanos romanos como prisioneros. Gracias a un astuto plan, una fuerza de 10.000 hombres, entre infantería y caballería, logró entrar a la ciudad y matar a todos los romanos con los que se cruzaron. Los tarentinos, enfrentados a un enemigo que ya controlaba sus calles, no tuvieron otro remedio que reunirse en asamblea y aceptar las condiciones propuestas por los conspiradores.

Tres años después, en el 209 a.C., Roma volvía a recuperar Tarento en la última campaña librada por el cónsul Quinto Fabio Máximo. Aníbal no pudo hacer nada porque varias legiones fueron a su encuentro para mantenerle ocupado, de modo que cuando pudo acudir en ayuda de los tarentinos ya era demasiado tarde.

Ilustración que recrea la conquista púnica de la ciudad de Tarento, cuatro años después de Cannas
Ilustración que recrea la conquista púnica de la ciudad de Tarento (Fuente: Arrecaballo)

Conquistas después de Cannas: Capua

En el mismo año en el que Roma sufrió el gran golpe de Tarento, Aníbal vio cómo empezaba un asedio a gran escala sobre su territorio más importante en Italia: Capua. Al año siguiente, en el 211 a.C., el sitio continuó siendo la principal prioridad del Senado en Italia, hasta el punto de que ambos cónsules (Apio Claudio Pulcro y Quinto Fulvio Flaco) y un pretor (Claudio Nerón) vieron cómo se les ampliaba el periodo de mando como promagistrados.

Aunque en principio Aníbal solo mandó en ayuda de los capuanos un contingente de 2000 jinetes, pasado un tiempo marchó con su ejército hacia la ciudad al ser consciente de que no resistiría mucho más. Al ver que sus estratagemas pasadas ya no funcionaban, el líder cartaginés lanzó un ataque directo sobre los campamentos romanos, al tiempo que los capuanos salían para atacar las defensas desde el otro lado.

Estado actual del anfiteatro romano de Capua, ciudad conquistada después de Cannas
Estado actual del anfiteatro romano de Capua, reformado en el Imperio a partir de uno inicial (Fuente: Tarraconensis)

Cuando ese ataque fracasó, Aníbal tomó una de sus decisiones más arriesgadas: marchar sobre Roma para intentar alejar a las legiones de Capua, llegando a acampar muy cerca de los muros de la ciudad. Sin embargo, a diferencia del año 216 a.C., la metrópolis se encontraba bien defendida, y con tropas que podrían venir rápidamente en su auxilio. Al no conseguir ningún objetivo, puesto que no se interrumpió el bloqueo de Capua, Aníbal se vio obligado a marcharse cuando empezaron a escasear los víveres y se supo que un imponente ejército romano estaba acercándose.

En el momento en el que Aníbal decidió abandonar a los capuanos a su suerte, hasta los oficiales cartagineses de su interior se sintieron abandonados y traicionados. Después de rendir la ciudad por la hambruna, las represalias de Roma no se hicieron esperar. Docenas de sus altos cargos políticos fueron ejecutados como responsables de la rebelión contra Roma, y la ciudad dejó de ser independiente. En el futuro, sería solo una ciudad gobernada por un funcionario nombrado por los romanos.

Una guerra exhaustiva

En el 208 a.C., la zona que todavía controlaba Aníbal había quedado reducida al extremo sur del país. A pesar de los éxitos continuos (batalla de Herdonea en el 212 a.C. y en el 210 a.C.; ambos cónsules romanos muertos en una emboscada en el 208 a.C.), la presión ejercida por la cantidad cada vez mayor de soldados romanos redujo progresivamente el número de aliados que le quedaban a Aníbal.

Ilustración que recrea a Aníbal y el ejército cartaginés a las puertas de Roma en el 211 a.C., después de Cannas
Ilustración que recrea a Aníbal y el ejército cartaginés a las puertas de Roma en el 211 a.C. (Fuente: Arrecaballo)

No obstante, no todo estaba a favor de Roma. En el 208 a.C., doce de las treinta colonias latinas que formaban el núcleo central de la red de aliados de Roma declararon que no querían seguir ayudando al Estado con más recursos humanos y económicos. Roma estaba ganando una guerra de resistencia, pero no podría extenderla durante mucho más tiempo. Afortunadamente, los éxitos cosechados por el nuevo general de las tropas en Hispania, Escipión el Africano, darían el impulso necesario para terminar la Segunda Guerra Púnica.

Bibliografía

BARCELÓ, P. (2019): Las guerras púnicas. Madrid: Editorial Síntesis.

BARCELÓ, P. (2000): Aníbal de Cartago. Madrid: Alianza editorial.

CAMPBELL, B. (2013): Historia de Roma. Desde los orígenes hasta la caída del Imperio. Barcelona: Crítica.

GOLDSWORTHY, A. (2002): La caída de Cartago. Las Guerras Púnicas 265 – 146 a.C. Barcelona: Ariel Historia.

ROLDÁN HERVÁS, J.M. (2007): Historia de Roma I. La República Romana. Barcelona: Ediciones Cátedra.

Resumen
Aníbal contra Roma: la Segunda Guerra Púnica después de Cannas
Nombre del artículo
Aníbal contra Roma: la Segunda Guerra Púnica después de Cannas
Descripción
¿Cómo fueron las principales batallas de la Segunda Guerra Púnica en Italia después de Cannas? ¿Cómo se produjo el giro de 180 grados para ambos bandos?
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