Saltar al contenido
HISTORIAE

La fundación de Roma: Rómulo y Remo

La loba amamantando a Rómulo y Remo, expuesta en los Museos Capitolinos de Roma

Introducción

A la hora de iniciar nuestro recorrido por la historia de la antigua Roma es inevitable pensar en todos los personajes que la protagonizaron durante tantos siglos. Desde los Graco o Aníbal Barca hasta Odoacro o Atila, pasando por Julio César, Boudica o Nerón, fueron cientos las personas que marcaron la crónica de la ciudad eterna. Estos personajes tenían en común el conocimiento de unas historias que buscaban reconstruir la fundación de Roma tal y como a los romanos les gustaría que hubiera sido. De entre todas ellas, la leyenda de Rómulo y Remo y la de Eneas, protagonista de la Eneida, fueron la que más profundamente calaron en las mentes de los ciudadanos.

Leyendas y mitos sobre la fundación de Roma

A mediados del siglo IV a.C., Roma empezó a expandirse más allá de su pequeña ciudad-Estado para llegar a controlar una gran parte de la Italia central. Fue en estos momentos cuando los romanos comenzaron a discutir la versión oficial sobre la fundación de su ciudad que darían a conocer a los demás pueblos con los que chocaran.

A lo largo del tiempo, autores grecorromanos como Ennio, Timeo de Taormina, Fabio Pictor, Ático, Catón o Polibio aportaron su propia versión acerca de la fecha de la fundación de Roma como ciudad. Sin embargo, fue la propuesta de Varrón (s. I a.C.), fijada en el 21 de abril del año 753 a.C., la que tuvo más aceptación y ha pasado a la historia como la fecha tradicional de la fundación de Roma por parte de Rómulo y Remo.

Rómulo y Remo, obra de Rubens sobre los sucesores de Eneas
Rómulo y Remo, obra de Rubens en el siglo XVII

Profundizando más en el pasado, entre los romanos circulaba la leyenda del troyano Eneas desde el siglo VI a.C., cuya versión canónica está en la Eneida de Virgilio (siglo I a.C.). Para ello, en los últimos siglos se habían inspirado en la civilización griega para adoptar una leyenda fundacional que pudieran compartir con aquella civilización repleta de historia, mitos, riqueza a influencia.

Eneas, protagonista de la Eneida de Virgilio

Según cuenta la leyenda, tras la caída de la ciudad de Troya, el gran soldado Eneas, hijo de la diosa Afrodita, consiguió llegar a las costas de Italia cargando con su anciano padre Anquises a cuestas, su hijo Ascanio de la mano y otros supervivientes de la ciudad. Lo había logrado después de pasar años recorriendo el Mediterráneo y de haber recibido un mensaje directo de los dioses que le indicaban que su destino era fundar la ciudad que sería Roma.

Tras adentrarse en el territorio llegaron a la región del Lacio, una tierra tranquila y próspera gobernada por Latino, descendiente del dios Saturno. El carisma del troyano haría que el rey le ofreciera la mano de su hija, Lavinia, anteriormente prometida a Turmo, rey de los rútulos. Como consecuencia, Turmo habría declarado la guerra a Latino y a Eneas, y la habría perdido finalmente. Luego, Eneas habría fundado la ciudad de Lavinium, en honor de su esposa, en las proximidades de la desembocadura del río Tíber. A su muerte, su hijo Ascanio habría fundado una nueva ciudad, Alba Longa, que se convirtió en la capital del Lacio y en la sede de poder donde tendría lugar la leyenda de Rómulo y Remo.

Eneas saliendo de Troya, obra de Federico Barocci hecha en 1598.
Eneas saliendo de Troya, obra de Federico Barocci hecha en 1598

Rómulo y Remo, los fundadores de Roma

A la hora de construir la mitología sobre la fundación de Roma, los romanos tuvieron que resolver un problema cronológico sobrevenido: los más de 400 años que separaban las vidas de Eneas (siglo XII a.C.) y de Rómulo y Remo (siglo VIII a.C.). En el siglo I a.C. se alcanzó una cierta coherencia al inventar la Dinastía Albana, una lista de los reyes que habían sucedido a Ascanio como gobernadores de Alba Longa y que llegaba directamente hasta los gemelos. Así se justificaba que Rómulo y Remo fueran descendientes directos de Eneas.

La leyenda de Rómulo y Remo comienza antes de su nacimiento. Según la tradición canónica, el último rey de la Dinastía Albana de Alba Longa, Amulio, destronó a su hermano Numitor y mató al hijo de éste para hacerse con el poder. Asimismo, obligó a su sobrina Rhea Silvia a entrar en el colegio sacerdotal de las vestales, lo cual le aseguraba que, por la obligación de mantenerse puras, no tendría descendencia que pudiera disputarle el poder. Aun así, esta precaución falló porque Rhea Silvia quedó embarazada del dios Marte y acabó dando a luz a dos gemelos, Rómulo y Remo.

La loba amamantando a Rómulo y Remo, expuesta en los Museos Capitolinos de Roma
La loba amamantando a Rómulo y Remo, expuesta en los Museos Capitolinos de Roma

Tan pronto como nacieron, Amulio ordenó a sus sirvientes que ahogaran a los bebés en el río Tíber, pero éstos, sintiéndose incapaces, los abandonaron en una cesta en la orilla. Al crecer el cauce del río, las aguas arrastraron suavemente la cesta y la depositaron al pie del monte Palatino, en un lugar cercano a una cueva. Atraída por el llanto de los niños, de la cueva salió una loba que se les acercó y les ofreció sus mamas para que se alimentasen. Transcurridos unos días, los recién nacidos fueron encontrados por una pareja de pastores llamados Faustulo y Acca Larentia, que acabaron criándolos como si fueran sus propios hijos.

Hasta que cumplieron dieciocho años, los gemelos crecieron en el bosque como simples pastores, viviendo una vida sencilla y alejada de la civilización. Con la mayoría de edad, descubrieron la verdad sobre su origen, por lo que ejecutaron un plan para matar a Amulio, liberar a su madre del sacerdocio y devolver el trono a su abuelo Numitor.

Una vez que la paz llegó a Alba Longa, los gemelos la abandonaron para fundar una nueva ciudad en el lugar en el que habían sido amamantados por la loba. Para decidir cuál de los dos hermanos actuaría como fundador de la ciudad, un 21 de abril del año 753 a.C. consultaron a los dioses buscando presagios en las aves. Colocados Rómulo en la colina del Palatino y Remo en la colina del Aventino, el conflicto no tardó mucho en surgir. Remo había sido el primero en divisar las aves, pero inmediatamente después a Rómulo le sobrevolaron una gran cantidad, por lo que empezaron a pelear acerca de lo que debía prevalecer, si la prontitud o el número. En medio de la disputa, Remo se burló de la línea sagrada que su hermano estaba trazando en el Palatino, por lo que éste acabó matándolo. De este modo, Rómulo se convirtió en el gobernante único del lugar que adoptaría su nombre.

El rapto de las sabinas, obra de Jacques-Louis David hecha en 1799
El rapto de las sabinas, obra de Jacques-Louis David hecha en 1799

Rigor histórico de Eneas, Rómulo y Remo

En la actualidad, ningún historiador serio toma el contenido de estas leyendas como algo verdadero. Con toda seguridad podemos afirmar que Rómulo y Remo no existieron y que Roma no fue fundada el 21 de abril del 753 a.C. Por el contrario, la fundación de Roma fue el resultado de un proceso de unificación de pueblos, y no la consecuencia de las acciones de una sola persona en un momento determinado.

Muy pocas ciudades en todo el mundo han sido fundadas de golpe y por un solo individuo. De hecho, la mayoría de estas leyendas fundacionales son invenciones de ciudadanos que vivieron muchos siglos después de los inicios de las ciudades en las que vivían. No podemos olvidar que hasta cerca del 700 a.C. no se desarrolló la escritura en Italia, por lo que tampoco podía haber documentos conservados ni archivos. De esta manera, no hay ninguna fuente primaria que los escritores romanos pudieran consultar para escribir y recopilar las leyendas sobre la fundación de Roma que nos han llegado hasta nuestros días. Afortunadamente, las investigaciones arqueológicas de hoy en día nos han dado a conocer cuál fue el verdadero origen histórico de Roma, y os invito a conocerlo en mi siguiente entrada.

Bibliografía

BAKER, S. (2017): Roma: auge y caída de un imperio. Barcelona: Planeta.

BEARD, M. (2015): S.P.Q.R. Una historia de la antigua Roma. Barcelona: Planeta.

CAMPBELL, B. (2013): Historia de Roma. Desde los orígenes hasta la caída del Imperio. Barcelona: Crítica.

MARTÍNEZ PINNA, J. (1999): Los orígenes de Roma. Madrid: Síntesis.

NOVILLO LÓPEZ, M.A. (2012): Breve historia de Roma. Madrid: Nowtilus.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto:
Inline
Inline