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HISTORIAE

Pompeyo Magno

¿Quién fue Pompeyo Magno?

Cneo Pompeyo, posteriormente conocido como Pompeyo Magno o Pompeyo el Grande, fue uno de los líderes políticos y militares más importantes de la República Romana. Sus notables éxitos militares en tres continentes diferentes, su peculiar asociación con Julio César y Marco Licinio Craso y la posterior guerra civil en la que participó lo convirtieron en uno de los personajes históricos más importantes de la historia antigua de Roma. En esta entrada vamos a analizar la biografía de Pompeyo Magno desde su participación en la guerra civil entre silanos y marianos hasta su regreso a Roma tras las Guerras Sertorianas en Hispania.

Busto de Pompeyo Magno conservado en el Museo del Louvre, en París
Busto de Pompeyo Magno conservado en el Museo del Louvre, en París (Fuente: Wikimedia Commons)

Los primeros éxitos de Pompeyo Magno

Cneo Pompeyo nació en Piceno (la actual provincia italiana de Ascoli Piceno) en el año 106 a.C. Era hijo de Pompeyo Estrabón, el ex cónsul que luchó en el frente norte durante la Guerra de los Aliados (91-88 a.C.), por lo que a su muerte heredó su fortuna, su influencia y sus relaciones. Gracias a ellas pudo reclutar un ejército privado con el que ayudar a Lucio Cornelio Sila a instalarse en el poder durante el 83 a.C.

A pesar de no tener experiencia política, al año siguiente fue enviado a Sicilia para acabar con los últimos focos marianos de resistencia y así garantizar el suministro de grano a Roma. Rápidamente, no solo consiguió los dos objetivos, sino que ejecutó al cónsul huido Papirio Carbón e hizo huir al propretor Marco Perpenna Veiento. Acto seguido, Cneo Pompeyo pasó a África y derrotó a los marianos liderados por Cneo Domicio Ahenobarbo, que había conseguido el apoyo del líder númida Hiarbas.

Al cabo de todas estas victorias, y pese a no haber ingresado aun en el Senado, el joven general exigió a Sila que le  permitiera conservar a sus tropas y celebrar un triunfo. A pesar de sus reticencias iniciales, Sila accedió a sus demandas (en el 81 y 79 a.C., respectivamente) e incluso comenzó a llamarle Pompeyo Magno, tal y como hacían sus soldados. De esta manera, el nuevo imperator entró solemnemente en Roma en marzo del 79 a.C.

Otro busto de Cneo Pompeyo Magno conservado en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles
Otro busto de Pompeyo conservado en el Museo Arqueológico Nacional de Venecia (Fuente: Wikimedia Commons)

Pompeyo Magno y Catulo vs. Lépido y Bruto

Después de presidir el funeral de Sila (78 a.C.) y encargarse de trasladar sus restos a Roma, el Senado encargó una nueva misión a Pompeyo en el 77 a.C.: unir sus fuerzas a las del procónsul Quinto Lutacio Catulo para acabar con la rebelión de su colega consular, Marco Emilio Lépido. Curiosamente, este había alcanzado el consulado en el 78 a.C. gracias en parte al apoyo prestado por el propio Pompeyo.

Todo se originó a partir del fallecimiento de Sila. Desde el principio, Lépido (quien en los últimos años había cambiado varias veces de bando) quiso emprender un programa de reformas de «reconciliación» que agitaron la política romana: regreso de los exiliados y la restauración de sus propiedades confiscadas, reanudación de los repartos de trigo entre la plebe… Sin embargo, no pudo aprobar casi nada porque se encontró con la oposición frontal de todos aquellos que se habían lucrado con las políticas de Sila.

En ese contexto estalló una revuelta en la ciudad de Fiessolae (muy cerca de la actual Florencia) protagonizada por los campesinos que habían perdido sus tierras como castigo por sus simpatías hacia los adversarios de Sila. Los antiguos propietarios habían expulsado a los nuevos dueños —soldados veteranos del dictador— y reocupado sus explotaciones. En consecuencia, el Senado envió a ambos cónsules a reprimir la insurrección, no sin antes obligarlos a jurar que no se enfrentarían entre ellos debido a su mala relación.

Ilustración que recrea la celebración de uno de los triunfos de Pompeyo Magno en Roma
Ilustración que recrea la celebración de uno de los triunfos de Pompeyo Magno en Roma (Fuente: Arrecaballo)

Una vez en el lugar, Lépido, en vez de luchar contra los rebeldes, se puso al frente de ellos. Para tratar de alejar al cónsul del conflicto, fue designado procónsul de la Galia para el año 77 a.C., al mismo tiempo que requerían su presencia en Roma para presidir las elecciones. Entonces, el general desveló sus cartas: efectivamente, se dirigió hacia Roma, pero lo hizo al mando de sus tropas con la exigencia de ser reelegido cónsul. Mientras tanto, su mano derecha, Marco Junio Bruto, viajó a la Galia para reclutar tropas en su nombre. Para resolver el problema, el Senado proclamó nuevamente el senatus consultum ultimum, el decreto usado para acabar con adversarios políticos en tiempos de extrema urgencia.

La ofensiva senatorial no tardó en cosechar resultados. Primero, Pompeyo Magno acorraló y acabó ejecutando a Bruto en Mutina (la actual Módena). Luego, las fuerzas de Lépido fueron derrotadas a las afueras de Roma, aunque el general consiguió escapar con buena parte de sus seguidores a Cerdeña. Después de todo lo vivido, sería una enfermedad la que acabaría finalmente con su vida al poco de su llegada a la isla.

Pompeyo en las Guerras Sertorianas

Las tropas de Lépido, reagrupadas ahora por Marco Perpenna, pusieron rumbo al oeste para llegar a Hispania en la segunda mitad del 77 a.C. Allí, un general romano del bando mariano llamado Quinto Sertorio se mantenía victorioso desde hacía varios años frente a las fuerzas silanas enviadas para someterlo. Sertorio había combatido a las órdenes de Cayo Mario en la guerra contra cimbrios y teutones, y apoyó a este y a Lucio Cornelio Cinna en la guerra civil. A finales del 83 a.C. fue enviado a la Hispania Citerior como gobernador para evitar que cayera en manos de Sila, que había desembarcado en Italia tras la Primera Guerra Mitridática.

Ilustración que recrea una de las batallas entre romanos de las guerras entre Sertorio y Pompeyo Magno
Ilustración que recrea una de las batallas entre romanos de las Guerras Sertorianas (Fuente: Arrecaballo)

Años después, en el 77 a.C., ninguno de los cónsules elegidos quería asumir el mando de la guerra contra Sertorio, por lo que el Senado designó finalmente a Pompeyo Magno para esa tarea. Y fue a partir de este momento cuando la fortuna del militar rebelde pareció acabarse. Aunque Sertorio logró varias victorias iniciales sobre Pompeyo y su colega Quinto Cecilio Metelo Pío, desde el 75 a.C. tuvo que cambiar de estrategia.

La última baza de Sertorio fue aliarse con el mayor enemigo romano de las últimas décadas: Mitrídates VI Eúpator. Según el acuerdo, el general reconocía el dominio del monarca sobre Asia Menor a cambio de ayuda económica y militar para luchar contra las tropas senatoriales. Aparte, un oficial sertoriano viajó hasta Asia para adiestrar a los soldados de Mitrídates en las estrategias militares romanas. En cualquier caso, cuando los barcos del rey póntico llegaron a Hispania las tropas sertorianas ya no tenían posibilidades de ganar la guerra.

Busto del rey Mitrídates VI del Ponto, aliado de Quinto Sertorio
Busto del rey Mitrídates VI del Ponto, aliado de Quinto Sertorio (Fuente: Wikimedia Commons)

El segundo triunfo de Pompeyo Magno

Con el envío de tropas de refuerzos, dinero y una flota más potente, Pompeyo Magno y Metelo Pío arrebataron a Sertorio poco a poco el control de la mayor parte de la Hispania que dominaba. La pérdida de territorios provocó entre los suyos disputas, deserciones y, al final, una conspiración. En el transcurso de un banquete durante el 73 a.C., Sertorio fue asesinado por aquel que había venido a ayudarlo, Marco Perpenna. Después, poco pudo hacer el traidor antes de que la victoria de Pompeyo y Metelo Pío fuera total.

Previamente a su regreso a Roma, Pompeyo Magno se ocupó de premiar y castigar a aquellas comunidades indígenas que se habían mostrado respectivamente fieles u hostiles al Senado romano. Además, también tuvo tiempo para fundar con su nombre Pompaelo (la actual ciudad de Pamplona), que desde entonces se convirtió en el principal enclave de los vascones.

En la primavera del 71 a.C., Pompeyo Magno abandonó Hispania por fin para celebrar su segundo triunfo en Roma. No obstante, a su llegada se encontró de frente con un problema que tuvo que solucionar antes que nada: un esclavo tracio llamado Espartaco había iniciado la mayor revuelta de esclavos de la historia de la antigua Roma.

Ilustración que recrea el asesinato de Quinto Sertorio, enemigo de Pompeyo Magno, por parte de sus propios oficiales
Ilustración que recrea el asesinato de Quinto Sertorio por parte de sus propios oficiales (Fuente: Arrecaballo)

Bibliografía

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NOVILLO LÓPEZ, M.A.: «La campaña de Pompeyo contra los piratas», en Historia National Geographic, nº 127, pp. 12-15.

OSGOOD, J. (2019): Roma. La creación del Estado mundo. Madrid: Desperta Ferro.

PINA POLO, F. (1999): La crisis de la República (133 – 44 a.C.). Madrid: Síntesis.

ROLDÁN HERVÁS, J.M. (2007): Historia de Roma I. La República Romana. Barcelona: Ediciones Cátedra.

Resumen
Pompeyo Magno en África, Italia e Hispania: la conquista del poder
Nombre del artículo
Pompeyo Magno en África, Italia e Hispania: la conquista del poder
Descripción
Breve resumen de la biografía de Pompeyo Magno desde sus inicios en Roma hasta su victoria contra Quinto Sertorio en Hispania
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