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HISTORIAE

La Monarquía romana: los verdaderos reyes de Roma

Características de los reyes romanos

Según la tradición histórica, Roma estuvo gobernada por una lista de reyes romanos (siete, concretamente) durante un periodo de cerca de 250 años, desde la fundación de la ciudad (753 a.C.) hasta la instauración de la República romana (509 a.C.). De estos siete reyes, cuatro serían legendarios (Rómulo, Numa Pompilio, Tulo Hostilio Anco Marcio) y tres serían históricos (Tarquinio Prisco, Servio Tulio y Tarquinio el Soberbio), los mal llamados reyes romanos etruscos.

A pesar de esta diferencia fundamental, lo cierto es que no sabemos a ciencia cierta casi nada de los reyes romanos. En casi todos los casos es muy difícil saber qué hechos son parte de la imaginación de los autores romanos posteriores y qué hechos son históricos y verosímiles. Para el caso de los reyes romanos históricos continuamos con el mismo problema cronológico que para los legendarios. En resumen, es imposible que solo tres reyes romanos gobernaran durante más de un siglo (616 – 509 a.C.).

Ilustración que recrea el rapto de las Sabinas, mito fundacional de los reyes romanos
Ilustración que recrea el rapto de las Sabinas, del autor Seán Ó’Brógáin (Fuente: Arrecaballo)

Yendo más allá, es probable que las instituciones monárquicas del senado y el interregno también fueran un invento posterior. A partir de los cálculos más recientes se estima que la Roma de finales del siglo VI a.C. era una ciudad que contaba con 20.000-30.000 habitantes, por lo que no tendría las condiciones sociopolíticas necesarias para desarrollar este tipo de instituciones tan complejas.

Gracias a una inscripción hallada en 1899 bajo la piedra negra del Foro, debajo de las laderas de la colina Capitolina, se ha podido saber que, al menos en la segunda mitad del siglo VI a.C., existían reyes en la antigua Roma. Otro dato que sabemos con seguridad gracias a los restos arqueológicos es que Roma era ya una ciudad pequeña, con sus edificios públicos, sus templos y su centro urbano, en el siglo VI a.C. En este punto cabe recordar que la Regia (una residencia para gobernantes), el templo de Vesta y la Curia Hostilia datan del último tercio del siglo VII a.C.

Presentada así la situación, lo más probable, aunque no deja de ser una teoría más, es que la monarquía romana tuviera más reyes de los tradicionalmente mencionados y se extendiera en un periodo de tiempo más corto, quizás entre el último tercio del siglo VII a.C. y la transición entre el siglo VI y el V a.C. De esta manera, si adelantamos la fecha de la llegada al poder de los últimos reyes romanos, nos encontramos con que, en vez de comenzar a reinar en el 616 a.C., Tarquinio Prisco podría haber empezado su reinado entre el 570 y el 550 a.C.

Mapa de las siete colinas de Roma, origen de la monarquía romana
Mapa de las siete colinas de Roma

Lista de reyes romanos: Tarquinio Prisco

Tarquinio Prisco (616 – 578 a.C.) es el primero de los reyes de Roma que se sabe que existió con seguridad, pero no por ello sabemos de él más que de sus supuestos predecesores. Los autores decían que Tarquinio Prisco era un etrusco que había llegado a Roma durante el reinado de Anco Marcio. Su padre, Demarato, había sido un importante noble de la ciudad griega de Corinto, pero, cuando se produjo el inicio de la tiranía de Cipselo, emigró con su familia a la ciudad etrusca de Tarquinia, donde fue admitido como un ciudadano más.

Una vez allí había tenido a su hijo, Lucumo, que se trasladó a vivir a Roma junto a su esposa Tanaquil cuando éste murió. En su nueva patria, Lucumo cambió su nombre etrusco por el nombre latino de Lucio Tarquinio, en referencia a su ciudad de origen. Al destacar por sus virtudes políticas y militares, pronto se convirtió en una de las personas más cercanas al rey romano, a quien logró suceder después en el trono.

Tapiz sobre la coronación de Tarquinio Prisco, uno de los reyes romanos, expuesto en la catedral de Zamora
Tapiz sobre la coronación de Tarquinio Prisco expuesto actualmente en la catedral de Zamora (Fuente: Blog de la Catedral de Zamora)

La tradición atribuye a Tarquinio (posteriormente llamado Prisco para diferenciarle del otro Tarquinio) un reinado lleno de guerras exteriores dirigidas contra los latinos, los sabinos y los etruscos. También llevaría a cabo importantes reformas en el campo de la organización política y militar. Por una parte, habría aumentado el número de integrantes del Senado romano a través del ingreso de los patres minorum gentium, hombres ajenos al patriciado y favorables siempre a la política del rey. Por otra parte, habría desdoblado la caballería original en equites priores y equites posteriores, y habría duplicado las centurias de caballeros (de tres a seis), conformando así los 600 jinetes que formarían junto a los 3000 infantes originales la base del primer ejército romano.

Asimismo, Tarquinio Prisco habría sido el primer rey romano que construyó las primeras obras monumentales de la ciudad. Se le considera el artífice de la conversión del Foro en un centro político y comercial, el responsable de la construcción de la Vía Sacra, la Cloaca Máxima o el Circo Máximo, o la persona que introdujo la lucha de gladiadores como evento deportivo. Al menos en lo que se refiere a la Cloaca Máxima, sabemos que los primeros intentos de construir sistemas de drenaje se remontan al siglo VII a.C., pero eso no implica que la fecha atribuida sea real. De hecho, las secciones principales de la Cloaca Máxima que aún hoy en día funcionan y se pueden explorar son varios siglos posteriores.

Si hacemos caso a la tradición, Tarquinio Prisco tuvo el mismo destino que muchos de los líderes romanos posteriores. Murió asesinado a manos de unos pastores contratados por los hijos de Anco Marcio, a causa de la enemistad que se había formado cuando ninguno de ellos sucedió a su padre en el trono de los reyes romanos.

Estado de la salida de la Cloaca Máxima construida por Tarquinio Prisco, uno de los reyes romanos
Estado actual de la salida de la Cloaca Máxima en Roma. Fotografía tomada en el año 2005

Lista de reyes romanos: Servio Tulio

De los tres reyes romanos conocidos, Servio Tulio (578 – 535 a.C.) es el más enigmático de todos, ya que se desconocen sus orígenes, su condición social y los objetivos que buscaba con sus reformas políticas. Según la tradición, Servio Tulio subió al trono gracias a la ayuda de su madre Ocrisia y de Tanaquil, esposa de Tarquinio Prisco.

Sea como sea, basándonos en la tradición, Servio Tulio habría realizado importantes cambios que transformaron por completo la ciudad. Sin embargo, tal y como se expresa al principio, lo más probable es que las siguientes reformas no se llevaran a cabo realmente, ya que el nivel de población de Roma y el carácter de sus guerras no lo permitirían. Un ejemplo en este sentido es la construcción de las murallas de Roma, un hecho que se ha demostrado que es, al menos en parte, históricamente falso. Las investigaciones arqueológicas han determinado que la mayor parte de los restos de la muralla serviana no son anteriores al siglo IV a.C., lo que hace imposible que fuera construida en tiempos de Servio Tulio.

A Servio Tulio también se le ha atribuido la sustitución de la organización gentilicia de los ciudadanos por una organización territorial basada en el lugar de residencia, o la reforma de las tres tribus en cuatro tribus urbanas con el nombre de cuatro regiones (Colina, Esquilina, Palatina y Suburana). De igual forma, creó dieciséis tribus rústicas a las que se vincularon los propietarios de tierras, los adsidui.

Esta escena de la tumba etrusca de François de Vulci (a mediados del s. IV a.C.) representa el enfrentamiento entre los reyes romanos Servio Tulio y los Tarquinios
Esta escena de la tumba etrusca de François de Vulci (mediados del s. IV a.C.) es la evidencia más antigua que existe actualmente sobre la existencia histórica de Servio Tulio

También emprendió un ordenamiento de las centurias en función de la capacidad económica de cada persona, lo que crearía dos categorías: los classis y los infra classem. De este modo, los ciudadanos contribuirían con sus propios recursos a la formación del ejército, y en función de éstos se les exigiría un equipamiento u otro. En este sentido, Servio Tulio sería quien estableció la obligatoriedad de que todos los varones romanos comprendidos entre los 16 y los 60 años cumpliesen el servicio militar.

Otra de las reformas estructurales habría sido la división de la población en clases y centurias. Las clases eran cinco, basadas en el número de yugadas de tierra (una yugada equivalía a 2500 metros cuadrados) que tenía cada propietario. La primera clase contaba con veinte yugadas, la segunda con quince, la tercera con diez, la cuarta con cinco y la quinta con dos. Una vez repartida, la población se agrupaba en un total de 193 centurias: 18 de caballería, integradas por los más ricos, 80 de infantes de la primera clase, 20 de la segunda, tercera y cuarta y 30 de la quinta. En total suman 188 centurias, a lo que se sumarían cinco centurias de auxiliares para completar las 193.

En otro orden de cosas, Servio Tulio habría creado una nueva asamblea ciudadana, la Comitia Centuriata, es decir, los comicios por centuria. En ella, a efectos de votación, cada centuria equivalía a un voto, pero solo podían participar los ciudadanos que contribuían a la constitución del ejército, de modo que los infra classem y los proletarios estaban excluidos.

Tulia cabalga sobre el cadáver de su padre, obra de Jean Bardin hecha en el siglo XVIII sobre uno de los reyes romanos
Tulia cabalga sobre el cadáver de su padre, obra de Jean Bardin hecha en el siglo XVIII

Lista de reyes romanos: Tarquinio el Soberbio

La tradición cuenta que Servio Tulio desencadenó una gran rebelión por la aplicación de estas reformas, desembocando al final en su asesinato como parte de una conspiración tramada por su propia hija y su yerno, Tarquinio el Soberbio (535 – 509 a.C.).

Según la tradición, el último de los reyes romanos era hijo de Tarquinio Prisco. De carácter cruel y caprichoso, durante su reinado habría convertido Roma en la potencia más importante de la Italia central. Precisamente, de este reinado data con seguridad una de las obras cumbre de la Roma original: el gran templo de Júpiter Capitolino, que en su época fue una de las construcciones más grandes de todo el Mediterráneo. Asimismo, hay otras reformas del reinado de Tarquinio el Soberbio que se constatan sin duda, como la reducción del poder del Senado, los cambios en el calendario o la ampliación de los intereses comerciales de Roma en el mar Tirreno.

Desde el punto de vista histórico, ya algunos escritores de la Antigüedad se dieron cuenta de que era inverosímil que transcurrieran 150 años entre el nacimiento de Tarquinio Prisco y la muerte de su supuesto hijo, Tarquinio el Soberbio. Por ello, estos escritores (entre ellos Calpurnio Pisón en el siglo II) argumentaban para solucionarlo que el último de los reyes romanos era el nieto, y no el hijo, de Tarquinio Prisco. Independientemente de sus fechas y reinados, lo cierto es que pronto los aristócratas se darían cuenta de que el nuevo rey era aun peor para sus intereses, por lo que acabarían destronándolo y fundando la República romana.

Relieve en madera que representa a Tulia pasando con su carro por encima del cadáver de su padre, uno de los reyes romanos
Relieve en madera que representa a Tulia pasando con su carro por encima del cadáver de su padre. Obra de Agustín Querol hecha en 1890 (Fuente: National Geographic)

Bibliografía

BEARD, M. (2015): S.P.Q.R. Una historia de la antigua Roma. Barcelona: Planeta.

CORNELL, T. (1999): Los orígenes de Roma, c. 1000 – 264 a.C.: Italia y Roma de la edad del bronce a las guerras púnicas. Barcelona: Crítica.

MARTÍNEZ PINNA, J. (1999): Los orígenes de Roma. Madrid: Síntesis.

NOVILLO LÓPEZ, M.A. (2012): Breve historia de Roma. Madrid: Nowtilus.

ROLDÁN HERVÁS, J.M. (1995): Historia de Roma. Ediciones Universidad de Salamanca.

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